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Convenio de Barcelona para la protección del mar Mediterráneo

El Convenio de Barcelona de 1976, modificado en 1995, y los protocolos elaborados en este contexto se proponen proteger el medio ambiente marino y costero del Mediterráneo al tiempo que se promueven planes regionales y nacionales que contribuyen al desarrollo sostenible.

ACTOS

Decisión 77/585/CEE del Consejo, de 25 de julio de 1977, relativa a la celebración del Convenio para la protección del mar Mediterráneo contra la contaminación, así como del Protocolo sobre la prevención de la contaminación del mar Mediterráneo causada por vertidos desde buques y aeronaves.

Decisión 81/420/CEE del Consejo, de 19 de mayo de 1981, relativa a la celebración del Protocolo sobre cooperación para combatir en situaciones de emergencia la contaminación del mar Mediterráneo causada por hidrocarburos y otras sustancias perjudiciales.

Decisión 83/101/CEE del Consejo, de 28 de febrero de 1983, relativa a la celebración del Protocolo sobre la protección del mar Mediterráneo contra la contaminación de origen terrestre.

Decisión 84/132/CEE del Consejo, de 1 de marzo de 1984, relativa a la celebración del Protocolo sobre las zonas especialmente protegidas del Mediterráneo.

Decisión 2004/575/CE del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativa la celebración, en nombre de la Comunidad Europea, del Protocolo sobre cooperación para prevenir la contaminación por los buques y, en situaciones de emergencia, combatir la contaminación del Mar Mediterráneo, del Convenio de Barcelona para la protección del Mar Mediterráneo contra la contaminación.

Decisión 2010/631/UE del Consejo, de 13 de septiembre de 2010, sobre la celebración, en nombre de la Unión Europea, del Protocolo relativo a la gestión integrada de las zonas costeras del Mediterráneo al Convenio para la Protección del Medio Marino y de la Región Costera del Mediterráneo.

SÍNTESIS

La Decisión 77/585/CEE permite a la Comunidad adherirse al Convenio para la protección del Mar Mediterráneo contra la contaminación (Convenio de Barcelona) así como al Protocolo sobre la prevención de la contaminación del Mar Mediterráneo causada por los vertidos desde buques y aeronaves. Estos dos instrumentos persiguen, junto con los protocolos a las que la Comunidad se ha adherido posteriormente (mediante las Decisiones 81/420/CEE, 83/101/CEE, 84/132/CEE, 2004/575/CE y 2010/631/UE), limitar la contaminación en la región mediterránea.

Convenio de Barcelona

El Convenio para la protección del Mar Mediterráneo contra la contaminación se adoptó el 16 de febrero de 1976 y se modificó el 10 de junio de 1995. Con el tiempo, su mandato se amplió para incluir la planificación y la gestión integrada de la zona costera.

Las 22 Partes contratantes * del Convenio tomarán, individual o conjuntamente, todas las medidas necesarias para proteger el medio marino en la zona del Mar Mediterráneo con vistas a contribuir a su desarrollo sostenible. Para alcanzar ese objetivo, las Partes se comprometerán a reducir, a combatir y, en la medida de lo posible, a eliminar la contaminación en esa zona.

Los principales objetivos del Convenio consisten en:

  • evaluar y controlar la contaminación;
  • garantizar la gestión sostenible de los recursos naturales marinos y costeros;
  • integrar el medio ambiente en el desarrollo económico y social;
  • proteger el medio marino y las zonas costeras mediante acciones que pretenden prevenir y reducir la contaminación y, en la medida de lo posible, eliminarla, ya sea provocada por actividades desarrolladas en la tierra o en el mar.
  • proteger el patrimonio natural y cultural;
  • reforzar la solidaridad entre los países ribereños del Mediterráneo; y
  • contribuir a la mejora de la calidad de vida.

El Convenio insta a las Partes a:

  • crear un sistema de cooperación e información para reducir o eliminar la contaminación procedente de una situación de emergencia que puedan dar lugar a contaminación en el Mediterráneo;
  • crear un sistema de vigilancia continua de la contaminación;
  • cooperar entre ellas en los ámbitos de la ciencia y la tecnología;
  • elaborar procedimientos adecuados para la determinación de responsabilidades y la reparación de los daños causados por la contaminación como consecuencia del incumplimiento de las estipulaciones del Convenio;
  • elaborar procedimientos que les permitan garantizar la aplicación del Convenio.

El Convenio prevé mecanismos de resolución de controversias y de arbitraje para resolver eventuales controversias entre las Partes sobre la interpretación o la aplicación del Convenio.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUE) ha de realizar las funciones de secretaría para la aplicación del Convenio (convocatorias y preparación de reuniones, coordinación, etc.).

El Convenio fue modificado en 1995. Las principales modificaciones afectan a:

  • la ampliación del ámbito de aplicación geográfico del Convenio al litoral;
  • la aplicación del principio de precaución;
  • la aplicación del principio de «quien contamina paga»;
  • el fomento de los estudios de impacto;
  • la protección y la preservación de la diversidad biológica;
  • la lucha contra la contaminación derivada de los movimientos transfronterizos de residuos peligrosos;
  • el acceso a la información y la participación del público.

Protocolo sobre la prevención de la contaminación del mar Mediterráneo causada por vertidos desde buques y aeronaves

El Protocolo se refiere únicamente a la contaminación del Mar Mediterráneo causada por buques y aeronaves.

El vertido de determinados tipos de residuos o sustancias (compuestos organohalogenados y organosilíceos tóxicos, mercurio, cadmio, plástico, petróleo bruto, etc.) queda prohibido.

El vertido de otras sustancias u otros tipos de residuos (arsénico, plomo, cobre, zinc, cromo, níquel, contenedores, chatarra, determinados tipos de plaguicidas, etc.) queda condicionado a la concesión previa, por parte de las autoridades nacionales competentes, de un permiso.

Los permisos sólo se conceden tras examinar cuidadosamente varios factores (características y composición de la materia, características del lugar y del método de vertido y del método de almacenamiento, consideraciones y circunstancias generales).

Los buques o aeronaves utilizados con fines gubernamentales y no comerciales están excluidos del ámbito de aplicación del Protocolo.

Desde 1995, se han añadido una serie de modificaciones al Protocolo. Dichas modificaciones se refieren, en particular, a la especificación de algunos términos definidos en el Protocolo, a los residuos u otras materias cuya inmersión se autoriza siempre que se expida el permiso especial correspondiente, a la prohibición de la incineración en el mar y al procedimiento que conviene aplicar en caso de situación crítica de carácter excepcional.

Protocolo sobre cooperación para combatir en situaciones de emergencia la contaminación del Mar Mediterráneo causada por hidrocarburos y otras sustancias perjudiciales

Este Protocolo prevé la cooperación de las Partes cuando la presencia de grandes cantidades de hidrocarburos o de otras sustancias perjudiciales, de origen accidental o debida a la acumulación de pequeñas descargas, constituya un peligro grave o inminente para el medio marino, el litoral o los intereses (económicos, sanitarios o ecológicos) de una o varias Partes.

Esta cooperación se refiere a la elaboración de planes de emergencia, el fomento de medios de lucha contra la contaminación del mar por hidrocarburos, la vigilancia y el intercambio de información sobre el estado del Mar Mediterráneo, la difusión de datos sobre la organización de medios y de métodos nuevos de prevención y de lucha contra la contaminación y sobre el desarrollo de programas de investigación al respecto.

El Protocolo obliga a cada Parte confrontada a una situación crítica a efectuar las evaluaciones necesarias y oportunas sobre la naturaleza y la extensión del siniestro, a tomar todas las medidas que permitan reducir o eliminar los efectos derivados de la contaminación y a informar a las demás Partes, directamente o por medio del centro regional mediterráneo creado por el Convenio de Barcelona, de las evaluaciones y de las medidas tomadas.

Protocolo sobre la protección del Mar Mediterráneo contra la contaminación de origen terrestre

El objetivo de este Protocolo es luchar contra la contaminación de la zona del Mar Mediterráneo causada por descargas de ríos, emisarios, canales u otros cursos de agua, o procedente de cualesquiera otras fuentes o actividades situadas en el territorio de los Estados Parte.

El Protocolo enumera las sustancias cuyo vertido se prohíbe y los elementos que han de tenerse en cuenta para eliminar la contaminación derivada de las mismas. Asimismo, enumera las sustancias cuyo vertido está sujeto a la expedición de una autorización por las autoridades nacionales competentes. Dicha autorización debe tener en cuenta, en particular, las características y la composición del desecho, las características de los componentes de los desechos con respecto a su nocividad, las características del lugar de descarga y del medio marino receptor, la disponibilidad de tecnologías relacionadas con los desechos y la posible perturbación de los ecosistemas marinos y de los usos del agua del mar.

El Protocolo prevé además una cooperación en materia de investigación e información, así como la adopción de programas, medidas y normas adecuadas para la reducción o la eliminación de las sustancias de que se trata.

Desde 1996, se han añadido varias modificaciones al Protocolo. Dichas modificaciones se refieren, en particular, a la aplicación del principio de precaución, a la ampliación del ámbito de aplicación del Protocolo a la contaminación de origen terrestre transportada por la atmósfera, al sistema de regulación de los vertidos, a la vigilancia permanente de los niveles de contaminación y a la asistencia técnica a los países en desarrollo.

Protocolo sobre las zonas especialmente protegidas y la diversidad biológica del Mediterráneo

El objetivo del Protocolo sobre las zonas especialmente protegidas del Mediterráneo, al que la Comunidad se adhirió en 1984, es salvaguardar los recursos naturales comunes de la región mediterránea, el patrimonio genético y determinados lugares, mediante la creación de un conjunto de zonas especialmente preservadas.

El Protocolo, modificado en 1995, establece una distinción entre las zonas especialmente protegidas (que ya estaban previstas en el Protocolo inicial) y las zonas especialmente protegidas de importancia para el Mediterráneo. Establece la elaboración por las Partes de orientaciones para la creación y gestión de zonas protegidas y enumera varias medidas adecuadas que las Partes deben adoptar entre las que se encuentran:

  • la prohibición de verter o descargar desechos;
  • la reglamentación del paso de buques;
  • la reglamentación de la introducción de especies exóticas o modificadas genéticamente;
  • cualquier otra medida encaminada a salvaguardar los procesos ecológicos y biológicos y los paisajes.

Por otra parte, introduce medidas, nacionales o concertadas, que las Partes deben adoptar para proteger y conservar las especies animales y vegetales en el conjunto de la zona del Mar Mediterráneo.

El Protocolo prevé, además, exenciones concedidas por las actividades tradicionales de sus poblaciones locales, siempre que no pongan en peligro el mantenimiento de los ecosistemas protegidos ni los procesos biológicos que contribuyen a su mantenimiento, ni provoquen la extinción o una disminución sensible del número total de las especies o poblaciones animales o vegetales incluidas en los ecosistemas protegidos.

Los anexos del nuevo Protocolo incluyen una lista de los nuevos criterios comunes que las Partes han de respetar para elegir las zonas marítimas y costeras que pueden ser protegidas por el régimen de las zonas especialmente protegidas de importancia para el Mediterráneo. Los anexos establecen asimismo una lista de las especies amenazadas o en peligro y una lista de las especies cuya explotación está regulada.

Protocolo sobre cooperación para prevenir la contaminación por los buques y, en situaciones de emergencia, combatir la contaminación del Mar Mediterráneo

El objetivo del Protocolo es actualizar los instrumentos jurídicos del Convenio de Barcelona, introduciendo disposiciones sobre la cooperación entre las Partes en materia de prevención y, en situaciones de emergencia, de lucha contra la contaminación por los buques del Mar Mediterráneo. Además, este Protocolo procura fomentar la elaboración y aplicación de las normas internacionales adoptadas en el marco de la Organización Marítima Internacional.

La cooperación se refiere al mantenimiento y al fomento de planes de emergencia y otros medios destinados a prevenir la contaminación por los buques, a la vigilancia adecuada del Mar Mediterráneo, a las operaciones de recuperación de las sustancias nocivas y potencialmente peligrosas, así como a la difusión y al intercambio de información.

El Protocolo prevé asimismo medidas operativas que las Partes deben tomar en caso de contaminación causada por buques (medidas de evaluación, de eliminación/reducción y de información) y las medidas de emergencia que deben adoptarse a bordo de los buques, en las instalaciones en los puertos y ante los puertos (en particular, la disponibilidad y el cumplimiento de los planes de emergencia).

Protocolo sobre la gestión integrada de las zonas costeras del Mediterráneo

Este Protocolo, cuyo objetivo es establecer un marco común para la Gestión Integrada de las Zonas Costeras * (ICZM) del mar Mediterráneo, entró en vigor el 24 de marzo de 2011. Constituye la primera herramienta de Derecho internacional dedicada completa y exclusivamente a la ICZM.

La ICZM persigue seis objetivos:

  • el desarrollo sostenible de las zonas costeras mediante una planificación racional de las actividades;
  • la preservación de las zonas costeras;
  • la explotación sostenible de los recursos naturales;
  • la preservación de los ecosistemas y de los paisajes del litoral;
  • la prevención y la reducción de las catástrofes naturales y del cambio climático;
  • la mejora de la cooperación.

Por otra parte, el Protocolo define los principios generales de la ICZM, las modalidades de coordinación necesarias para su aplicación, sus elementos constitutivos, así como los instrumentos de la ICZM.

Términos clave del acto
  • Partes contratantes: Albania, Argelia, Bosnia y Herzegovina, Chipre, Comunidad Europea, Croacia, Egipto, España, Francia, Grecia, Israel, Italia, Líbano, Libia, Malta, Marruecos, Mónaco, Montenegro, Eslovenia, Siria, Túnez y Turquía.
  • Gestión integrada de las zonas costeras: un proceso dinámico de gestión y utilización sostenibles de las zonas costeras, teniendo en cuenta simultáneamente la fragilidad de los ecosistemas y paisajes costeros, la diversidad de las actividades y los usos, sus interacciones, la orientación marítima de determinados usos y determinadas actividades, así como sus repercusiones a la vez sobre la parte marina y la parte terrestre.

REFERENCIAS

ActoEntrada en vigorPlazo de transposición en los Estados miembrosDiario Oficial

Decisión 77/585/CEE

25.7.1977

-

DO L 240 de 19.9.1977

Decisión 81/420/CEE

19.5.1981

-

DO L 162 de 19.6.1981

Decisión 83/101/CEE

28.2.1983

-

DO L 67 de 12.3.1983

Decisión 84/132/CEE

1.3.1984

-

DO L 68 de 10.3.1984

Decisión 2004/575/CE

29.4.2004

-

DO L 261 de 6.8.2004

Decisión 2010/631/CE

13.9.2010

-

DO L 279 de 23.10.2010

Última modificación: 06.04.2011

Véase también

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