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Convenio de Helsinki: cursos de agua transfronterizos y lagos internacionales

El Convenio de Helsinki se propone prevenir y controlar la contaminación de los cursos de agua transfronterizos y los lagos internacionales mediante el desarrollo de la cooperación internacional.

ACTO

Decisión 95/308/CE del Consejo, de 24 de julio de 1995, relativa a la celebración, en nombre de la Comunidad, del Convenio sobre la protección y uso de los cursos de agua transfronterizos y los lagos internacionales (Convenio de Helsinki).

SÍNTESIS

El Convenio sobre la protección y uso de los cursos de agua transfronterizos y los lagos internacionales fue firmado en nombre de la Comunidad Europea en Helsinki el 18 de marzo de 1992. Establece el marco de la cooperación entre los países miembros de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEE-ONU) con el fin de prevenir y controlar la contaminación de los cursos de agua transfronterizos y garantizar el uso racional de los recursos acuáticos, en la perspectiva de un desarrollo sostenible.

A efectos del Convenio:

  • la expresión "aguas transfronterizas" designa todas las aguas superficiales o subterráneas que marcan, atraviesan o están situadas en las fronteras entre dos o más Estados; por lo que respecta a las aguas transfronterizas que desembocan directamente en el mar, su límite lo constituye una línea recta imaginaria trazada a través de la desembocadura entre los dos puntos extremos de las orillas durante la bajamar;
  • la expresión "impacto transfronterizo" designa todo efecto perjudicial importante derivado de un cambio en las condiciones de las aguas transfronterizas causado por una actividad humana, cuyo origen físico se encuentre entera o parcialmente en una zona bajo jurisdicción de un Estado Parte en el Convenio, sobre el medio ambiente de una zona bajo jurisdicción de otro Estado Parte. Dichos efectos comprenden los relacionados con la salud y la seguridad humanas, la flora, la fauna, el aire, el clima, etc.;
  • la expresión "Partes ribereñas" designa los Estados signatarios de las mismas aguas transfronterizas;
  • la expresión "sustancias peligrosas" designa las sustancias tóxicas, carcinogénicas, mutagénicas, teratogénicas o bioacumulativas, sobre todo si son persistentes.

Las Partes en el Convenio se comprometen a adoptar todas las medidas adecuadas para prevenir, controlar y reducir todo impacto transfronterizo.

Por consiguiente, deben:

  • velar por una gestión de las aguas transfronterizas racional y respetuosa con el entorno;
  • utilizar las aguas transfronterizas de modo razonable y equitativo;
  • garantizar la conservación y, en caso necesario, la recuperación de los ecosistemas.

Todas las acciones cuyo objetivo sea luchar contra la contaminación del agua se tomarán en el origen de la contaminación. Las medidas adoptadas no deberán ocasionar, como resultado directo ni indirecto, una transferencia de la contaminación a otros medios.

Las medidas adoptadas por los Estados Partes en el Convenio se inspirarán en los principios siguientes:

  • el principio de precaución, en virtud del cual no se pospondrán las medidas encaminadas a evitar un vertido de sustancias peligrosas alegándose que no se ha demostrado aún la existencia de vínculos causales entre dichas sustancias y el impacto transfronterizo;
  • el principio de que quien contamina paga, en virtud del cual los costes de las medidas de prevención o de lucha contra la contaminación deberá soportarlos el que contamine;
  • los recursos hídricos se gestionarán de modo que se atiendan las necesidades de la generación actual sin poner en peligro las de las generaciones futuras.

Las medidas para reducir el impacto transfronterizo serán de carácter jurídico, administrativo, económico, técnico y financiero. Las Partes podrán adoptar criterios de calidad del agua o definir límites de emisión para los vertidos en las aguas de superficie. Este tipo de contaminación podrá evitarse o reducirse gracias a la utilización de técnicas poco contaminantes.

Los Estados Partes adoptarán programas para vigilar el estado de las aguas transfronterizas.

El Convenio fomenta la cooperación de los Estados ribereños, por medio de acuerdos bilaterales o multilaterales para la aplicación armonizada de políticas, programas y estrategias de protección de las aguas transfronterizas. Estos Estados podrán:

  • recopilar datos, elaborar inventarios sobre las fuentes de contaminación que tengan (o puedan tener) un impacto transfronterizo;
  • elaborar programas conjuntos de vigilancia;
  • fijar límites de emisión para las aguas usadas;
  • establecer procedimientos de alerta;
  • realizar estudios de impacto ambiental;
  • evaluar la eficacia de los programas de lucha contra este tipo de contaminación.

Los Estados ribereños se prestarán asistencia mutua cuando ésta sea solicitada, si se presentase una situación crítica.

Colaborarán en la investigación y desarrollo de técnicas eficaces para la prevención, el control y la reducción del impacto transfronterizo (métodos de evaluación de la toxicidad de las sustancias peligrosas, conocimientos sobre los efectos ambientales de los contaminantes, desarrollo de tecnologías o métodos de producción respetuosos con el medio ambiente, etc.).

REFERENCIAS

ActoEntrada en vigor - Fecha de expiraciónPlazo de transposición en los Estados miembrosDiario Oficial
Decisión 95/308/CE4.9.1995-DO L 186 de 5.8.1995
Última modificación: 13.11.2007
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