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Convenio OSPAR

El Convenio OSPAR tiene por objeto prevenir y eliminar la contaminación así como proteger el entorno marino del Nordeste Atlántico de los efectos nefastos de la actividad humana.

ACTO

Decisión 98/249/CE del Consejo, de 7 de octubre de 1997, relativa a la firma en nombre de la Comunidad del Convenio sobre la protección del medio marítimo del Nordeste Atlántico (Convenio de París).

SÍNTESIS

La Comunidad Europea es Parte contratante en el Convenio sobre protección del medio marítimo del Nordeste Atlántico, firmado en París el 22 de septiembre de 1992.

A efectos del Convenio, se entenderá por:

«Zona marítima», las aguas interiores y el mar territorial de las Partes contratantes y la zona situada más allá del mar territorial y contigua al mismo bajo jurisdicción del Estado ribereño en la medida en que lo reconozca el Derecho internacional, así como la alta mar, incluidos los fondos marinos correspondientes y su subsuelo, situados en los límites siguientes:

  • las zonas de los Océanos Atlántico y Ártico y de sus mares secundarios, que se extienden al Norte del paralelo 36° de latitud Norte y entre el meridiano 42° de longitud Oeste y el 51° de longitud Este (salvo el mar Báltico y los «Belts» al Sur y al Este de las líneas que van de Hasenore Head a Gniben Point, de Korshage a Spodsbjerg y de Gilbjerg Head a Kullen; del mar Mediterráneo y sus mares secundarios hasta el punto de intersección del paralelo 36° de latitud Norte y el meridiano 5° 36' de longitud Oeste)
  • la zona del Océano Atlántico situada al Norte del paralelo 59° de latitud Norte y entre el meridiano 44° de longitud Oeste y el 42° de longitud Oeste.

«Aguas interiores», las aguas situadas en el interior de la línea de base con la que se mide la anchura del mar territorial y que, en el caso de que haya cursos de agua, se extiende hasta el límite de las aguas dulces (lugar de un curso de agua en que, con marea baja y en período de escaso caudal de agua dulce, el grado de salinidad aumenta notablemente, debido a la presencia del agua de mar).

«Contaminación», la introducción por parte del hombre, de forma directa o indirecta, de sustancias o energía en la zona marítima que entrañen o puedan entrañar riesgos para la salud humana, dañen o puedan dañar los recursos biológicos y los ecosistemas marinos, reduzcan o puedan reducir las posibilidades de esparcimiento o dificulten o puedan dificultar otros usos legítimos del mar.

Las Partes en el Convenio se comprometen a adoptar todas las medias posibles a fin de prevenir y eliminar la contaminación, así como las medidas necesarias para proteger la zona marítima de los efectos dañinos de las actividades humanas, de manera que se proteja la salud humana y se preserven los ecosistemas marinos y, si es posible, se recuperen las zonas marinas que hayan padecido dichos efectos. Con ese fin, las Partes:

  • adoptarán, por separado o en conjunto, programas y medidas;
  • armonizarán sus políticas y estrategias.

Para cumplir sus obligaciones, las Partes en el Convenio deberán basarse en dos principios:

  • el principio de precaución, según el cual deben adoptarse medidas de prevención cuando haya motivos fundados de inquietud de que unas sustancias o energía introducidas, directa o indirectamente, en el medio marino, puedan entrañar un peligro para la salud humana, dañar los recursos biológicos y los ecosistemas marinos, ir en detrimento del valor de esparcimiento del mar u obstaculizar otros usos legítimos del mismo, aun cuando no haya pruebas concluyentes de una relación de causalidad entre las aportaciones y los efectos;
  • el principio de que quien contamina paga, según el cual los gastos resultantes de las medidas de prevención, reducción de la contaminación y lucha contra la misma corren a cargo de quien contamina.

Los programas adoptados por las Partes contratantes deberán tener en cuenta los últimos avances técnicos realizados y las mejores prácticas ecológicas.

Las medidas aplicadas no deberán aumentar la contaminación marítima fuera de la zona marítima o en otras partes del entorno.

Las Partes del Convenio, por separado o en conjunto, adoptarán todas las medidas que permitan:

  • prevenir o eliminar la contaminación producida por fuentes terrestres de la zona marítima;
  • prevenir o eliminar la contaminación producida por vertidos o incineración de residuos u otras materias;
  • prevenir o eliminar la contaminación producida por fuentes marítimas (instalaciones marítimas o conductos marítimos a partir de los cuales sustancias o energía lleguen a la zona marítima).

Las Partes contratantes podrán negociar un acuerdo de cooperación para luchar contra la contaminación transfronteriza.

Se crea una Comisión formada por representantes de las Partes contratantes. Los fines de la Comisión son:

  • la aplicación del Convenio;
  • el examen del estado de la zona marítima;
  • la comprobación de la eficacia de las medidas adoptadas;
  • la elaboración de programas y medidas de lucha contra la contaminación marítima;
  • el establecimiento del programa de trabajo;
  • la creación de los instrumentos necesarios para la aplicación de este programa.

La solución de los litigios entre las Partes contratantes será sometida a arbitraje.

El Convenio prevé la elaboración de programas complementarios o conjuntos de investigación científica y técnica que deberán transmitirse a la Comisión.

Este Convenio, que sustituye a los Convenios de Oslo (1972) y de París (1974), entró en vigor el 25 de marzo de 1998.

REFERENCIAS

Acto Entrada en vigor - Fecha de expiración Plazo de transposición en los Estados miembros Diario Oficial
Decisión 98/249/CE 7.10.1997 - DO L 104 de 3.4.1998

ACTOS CONEXOS

Libro Verde de la Comisión, de 7 de junio de 2006, «Hacia una futura política marítima de la Unión: perspectiva europea de los océanos y los mares» [ COM (2006) 275 final - no publicado en el Diario Oficial].
Este Libro Verde se refiere a los distintos aspectos de la futura política marítima comunitaria. Destaca la identidad y la supremacía marítima de Europa, que debe preservarse en un período en el que las presiones medioambientales amenazan la continuidad de las actividades marítimas. Por consiguiente, la política marítima debe perseguir una industria marítima innovadora, competitiva y respetuosa del medio ambiente. Además de las actividades marítimas, el enfoque propone también integrar la calidad de vida en las zonas costeras. En este sentido, el Libro Verde se plantea el desarrollo de nuevas herramientas y nuevas formas de gobierno marítimo.

Decisión 2000/340/CE del Consejo, de 8 de mayo de 2000, relativa a la aprobación en nombre de la Comunidad del nuevo anexo V del Convenio sobre la protección del medio marino del Nordeste Atlántico, relativo a la protección y conservación de los ecosistemas y la diversidad biológica de la zona marítima y el apéndice 3 correspondiente [Diario Oficial L 118 de 8.5.2000].
El Convenio OSPAR está limitado en su ámbito de aplicación a cuatro grandes ámbitos, definidos en otros tantos anexos (prevención y eliminación de la contaminación producida por fuentes terrestres, por vertidos o incineración, por fuentes marítimas y evaluación de la calidad del medio marino).
Se ha elaborado un nuevo anexo V sobre protección y conservación de los ecosistemas y la diversidad biológica. De conformidad con las disposiciones del anexo, las Partes contratantes adoptarán las medidas necesarias para proteger y conservar los ecosistemas y la diversidad biológica de la zona marítima, así como para restaurar, siempre que sea posible, las zonas marinas afectadas por efectos adversos.

Labor de la Comisión OSPAR

La Comisión OSPAR es el órgano ejecutivo del Convenio. Todos los años la Comisión discute y aprueba, por unanimidad o por mayoría de tres cuartos de las Partes contratantes, decisiones y recomendaciones.
Los días 22 y 23 de julio de 1998 se celebró en Sintra (Portugal) la primera reunión ministerial de la Comisión OSPAR, en la que se aprobaron varios actos. En virtud del Convenio, las decisiones vinculan a las Partes contratantes en un plazo de 200 días, mientras que las recomendaciones no son vinculantes.

En 1994 las Comisiones de Oslo y de París examinaron las medidas adoptadas anteriormente con respecto al nuevo Convenio OSPAR. La Decisión OSPAR 98/1 constituye el instrumento de derogación de las medidas consideradas obsoletas que figuran en un apéndice de la Decisión. La Comisión no considera necesario presentar una propuesta al respecto.

La Decisión OSPAR 98/2 se adoptó a raíz de la decisión de Francia y del Reino Unido de renunciar a la posibilidad de disfrutar de una excepción con respecto a la prohibición permanente y total del vertido al mar de sustancias poco o medianamente radiactivas, incluidos los residuos.

La Decisión OSPAR 98/3 relativa a la eliminación de instalaciones marítimas en desuso establece la prohibición general de sumergir o dejar en su lugar, total o parcialmente, instalaciones marítimas en desuso en la zona marítima cubierta por el Convenio OSPAR. No obstante, se recogen algunas excepciones a este principio general.

La Decisión OSPAR 98/4 relativa a los límites máximos de emisión y vertido aplicables a la producción de cloruro de vinilo monomérico (CVM) tiene por objeto proteger la zona marina contra los efectos adversos de las actividades humanas en el campo de la producción de CVM. Esta Decisión fija los límites máximos de emisión y vertido al agua y la atmósfera.

La Decisión OSPAR 98/5 establece límites máximos de emisión y vertido al agua y la atmósfera de algunas sustancias peligrosas que se obtienen en el proceso de producción de PVC en suspensión a partir de CVM. Los límites máximos de vertido se aplican a todas las instalaciones de función única o de función combinada. La Decisión OSPAR 98/5 entrará en vigor el 9 de febrero de 1999 por lo que se refiere a las instalaciones nuevas y el 1 de enero del año 2003 en relación con las instalaciones existentes.

El objeto de las Decisiones OSPAR 98/4 y OSPAR 98/5 queda cubierto en parte por algunas Directivas comunitarias, especialmente por las Directivas 76/464/CEE, 86/280/CEE y 96/61/CE. Las medidas OSPAR difieren, sin embargo, de la legislación comunitaria porque cubren más parámetros. Además de estas Decisiones, la Comisión OSPAR ha adoptado dos recomendaciones (98/1 y 98/2) relativas a las prácticas más ecológicas, así como a las emisiones y vertidos desde instalaciones existentes de producción de aluminio por electrólisis. Asimismo, adoptó unas orientaciones sobre gestión de materiales de dragado.

Última modificación: 05.09.2006
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