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Estrategia común en la UE para las tecnologías facilitadoras esenciales

La Comisión propone un planteamiento común de la identificación de las tecnologías facilitadoras esenciales (TFE) y sugiere medidas a corto y largo plazo para promover y reforzar las capacidades industriales e innovadoras de la Unión Europea (UE).

ACTO

Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 30 de septiembre de 2009 – Preparar nuestro futuro: desarrollo de una estrategia común en la UE para las tecnologías facilitadoras esenciales" [COM(2009) 512 final – no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

En el marco de la política industrial de la Unión Europea (UE) y de la innovación, el desarrollo y la aplicación eficaces de las tecnologías facilitadoras esenciales (TFE) va a constituir un factor de gran relevancia para el futuro industrial y económico de la Unión. Hasta ahora, no ha habido ningún planteamiento común para la identificación de las TFE. Por consiguiente, la Comisión propone poner en marcha un proceso que las identifique y pueda utilizarse para potenciar las capacidades de la industria europea, mejorar la competitividad y sostenibilidad de la economía de la UE y permitirle lograr su ambición de convertirse en uno de los agentes principales al abordar los desafíos que plantea la sociedad.

Identificación de las TFE

Existen diferencias entre los países de la UE en lo tocante al concepto de TFE. Teniendo en cuenta las tendencias actuales de la investigación y los mercados mundiales, la Comisión sugiere una lista de TFE que pueden considerarse las tecnologías que más pueden contribuir a mejorar la competitividad industrial de la UE. La lista incluye la nanotecnología, la microelectrónica y la nanoelectrónica, la fotónica, los materiales avanzados y la biotecnología.

Estas tecnologías se tienen que continuar desarrollando para ayudar a la UE a abordar mejor los desafíos que plantea la sociedad en todo el mundo. El impacto medioambiental de estas tecnologías reviste gran importancia, puesto que las tecnologías de ahorro energético y reducción de las emisiones de carbono contribuirán a que la UE cumpla sus objetivos respecto de la energía y el cambio climático. Sin embargo, las dudas que se plantean en la sociedad exigen tener en cuenta también las consecuencias reales para la salud y el medio ambiente de las TFE.

Eficacia insuficiente de la investigación y el desarrollo (I+D) en la UE

La UE se queda atrás respecto de los Estados Unidos y Japón en cuanto a la intensidad de su I+D y de su industria de alta tecnología, a pesar de los importantes esfuerzos públicos de inversión en I+D que se realizan en estas áreas. La Comisión indica las razones por las que los esfuerzos actuales no están dando los resultados adecuados:

  • la UE no saca un provecho efectivo de sus propios resultados en I+D relativos a las TFE;
  • el público en general no suele entender ni conocer las TFE, lo que suscita dudas respecto de la salud y el medio ambiente en relación con el desarrollo de estas tecnologías;
  • la UE sufre una escasez de la mano de obra cualificada adecuada en esta área y debe asegurarse de desarrollar su base de titulados en ciencias, ingenierías, tecnologías y matemáticas; es preciso mejorar las relaciones entre profesionales de la docencia, empresarios e intermediarios financieros, a fin de crear incentivos para comercializar los resultados de la investigación y reforzar las transferencias de conocimientos entre ellos;
  • en la UE, los niveles de capital de riesgo y capital privado destinados a las TFE son relativamente bajos, en particular si se compara con la financiación en otras regiones;
  • se necesitan una visión común y coordinación a largo plazo de los esfuerzos entre los países de la UE para superar la fragmentación de los mercados en lo tocante a la innovación. Los países de la UE deben colaborar más para ampliar el alcance y la envergadura de sus políticas tecnológicas individuales.

Desarrollo y promoción de las TFE en la UE

La Comisión enumera una serie de áreas que es preciso impulsar para poder desplegar con éxito las TFE:

  • dar un mayor peso a la promoción de la innovación relacionada con las TFE y mejorar la relación entre los resultados de la investigación y la repercusión industrial;
  • hacer mayor incidencia en la transferencia de tecnología entre las instituciones de investigación y la industria, sobre todo las pymes, y asegurarse de que las altas tecnologías que se fabriquen en Europa entren en la cadena de suministro;
  • reforzar la colaboración entre los países de la UE (por ejemplo, mediante programas estratégicos conjuntos), así como la participación de la industria y de los usuarios en estos proyectos;
  • crear políticas de ayudas estatales que permitan corregir los defectos de mercado;
  • fomentar el uso de las TFE en la lucha contra el cambio climático;
  • crear un entorno más favorable que permita aprovechar mejor los resultados de la investigación estudiando la Iniciativa en favor de los mercados líderes y la contratación pública como posibles estímulos para las altas tecnologías facilitadoras;
  • realizar una comparación internacional de las políticas sobre alta tecnología entre los países de la UE y respecto de otras regiones, como Estados Unidos, Japón, Rusia, China e India, a fin de identificar las mejores prácticas y el alcance de la cooperación;
  • utilizar una política comercial internacional para garantizar condiciones comerciales favorables para las TFE;
  • estimular la inversión financiera en la industria de alta tecnología promoviendo una política del Banco Europeo de Inversiones (BEI) que facilite la concesión de préstamos a las industrias de alta tecnología gracias a los instrumentos financieros del Programa marco para la innovación y la competitividad (CIP), y para promover las asociaciones público-privadas a fin de garantizar una disponibilidad suficiente de capital de riesgo;
  • prestar más atención a la educación y la formación profesional en el área de las nuevas tecnologías, a fin de responder a las necesidades del mercado laboral y garantizar una explotación plena del potencial de las TFE.

Perspectiva de futuro de las TFE en la UE

La Unión Europea necesita una visión común y estratégica respecto de las tecnologías facilitadoras esenciales. A largo plazo, los principales agentes (a saber, las instituciones europeas, los países de la UE, las empresas y otras partes interesadas) tienen que colaborar para conseguir que las industrias apliquen con éxito las tecnologías facilitadoras esenciales.

A corto plazo, la Comunidad debe hacer el mejor uso posible de las políticas existentes, tales como las normas de concesión de ayudas estatales, los aspectos comerciales, el acceso a los mecanismos de financiación o el refuerzo de las iniciativas existentes, para promover la comercialización las tecnologías facilitadoras esenciales. Asimismo, la Comisión deberá establecer un grupo de expertos de alto nivel que le ayude a desarrollar una estrategia a largo plazo sobre estas tecnologías y evaluar la situación competitiva de las TFE en la UE, analizar las capacidades de I+D disponibles y proponer recomendaciones de políticas concretas.

Última modificación: 27.04.2010
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