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Superar el estigma del fracaso empresarial

Muchas empresas bien establecidas sólo existen porque sus fundadores no cejaron tras un primer fracaso. Una quiebra empresarial puede superarse si se da una segunda oportunidad a los empresarios. En la presente Comunicación, la Comisión invita a los Estados miembros a mejorar las condiciones marco nacionales en materia de quiebras de empresas.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 5 de octubre de 2007, «Superar el estigma del fracaso empresarial - por una política que ofrezca una segunda oportunidad. Ejecución de la Asociación para el Crecimiento y el Empleo de Lisboa» [COM (2007) 584 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

La mitad de las empresas que se crean no superan los cinco primeros años de andadura. Con todo, la desaparición de empresas no es incompatible con el dinamismo económico. La opinión pública asocia a menudo la quiebra con el fraude o la incapacidad personal. Ahora bien, sólo entre el 4 y el 6 % de las quiebras son fraudulentas. En la mayor parte de los casos, la quiebra no es sino la consecuencia directa de la renovación de las empresas.

Las quiebras tienen un elevado coste: en términos de empleo, de poder adquisitivo (salarios no abonados) y de finanzas (créditos por pagar). Este coste podría reducirse si se atendiera mejor a las empresas en dificultades y, en caso de quiebra, se les facilitara una nueva orientación. Además, los empresarios que vuelven a poner en marcha una empresa aprenden de sus errores y tienen más éxito después. Por todas estas razones, conviene dar una segunda oportunidad a quienes han quebrado.

Imagen pública, educación y medios de comunicación

Los europeos temen la quiebra. Es preciso mostrarles que las nuevas tentativas forman parte de un proceso normal de aprendizaje, investigación y descubrimiento; por ejemplo, mediante campañas de información y programas de educación. La Comisión ha creado al efecto herramientas de sensibilización (EN). También los medios de comunicación pueden desempeñar un papel positivo en este sentido, en particular para luchar contra el tópico de que la quiebra es un delito, sea cual sea su causa. Por último, un diálogo permanente con todas las partes involucradas debería sensibilizarlos sobre las ventajas de un nuevo comienzo.

El papel de la legislación en materia de insolvencia

Son muchas las legislaciones europeas en la materia que tratan por igual las quiebras fraudulentas y las que no lo son. A veces imponen restricciones, prohibiciones, o incluso privan de algunos derechos a quienes han quebrado. La legislación debería diferenciar más el tratamiento de las quiebras fraudulentas y el de las no fraudulentas. Por otra parte, los procedimientos judiciales deberían ser menos costosos, simplificados y no superar un año. Por último, la legislación habría de prever la liquidación rápida de las obligaciones crediticias en función de determinados criterios. Unas obligaciones aplastantes pueden disuadir a un empresario de volver a crear una empresa.

Apoyar activamente a las empresas en dificultades

Es necesario prevenir las quiebras asistiendo a los empresarios cuanto antes. La Comisión recomienda a los Estados miembros establecer medidas de apoyo, como la asistencia de expertos. Las empresas en dificultades no pueden contratar asesores costosos, por lo que es esencial hacer que dicho apoyo sea más asequible. La Comisión también ha elaborado un instrumento de alerta precoz: una herramienta de autoevaluación en línea para ayudar a los empresarios a evaluar rápidamente su situación financiera. El programa INTERREG IVC (EN) y las organizaciones empresariales europeas ofrecen muchas posibilidades de conexión a una red y de intercambio de buenas prácticas en el ámbito del apoyo a las empresas.

Por último, también es posible prevenir las quiebras buscándoles alternativas: la Comisión aconseja a los Estados miembros que favorezcan la reestructuración y el rescate de las empresas en dificultades.

Apoyar activamente a quienes vuelven a crear una empresa

El empresario que crea una segunda empresa se enfrenta a dificultades psicológicas, técnicas y financieras. Para abordarlas, deberían ofrecérsele una formación y un marco adecuados. Asimismo hay que potenciar los vínculos entre estos empresarios y los clientes, los asociados y los inversores, que suelen desconfiar de quienes han quebrado.

Por otra parte, los empresarios que vuelven a crear una empresa necesitan medios financieros. Los organismos públicos deberían suprimir las barreras a la financiación pública. Los bancos y las instituciones financieras, por su parte, tendrían que dudar menos frente a estos empresarios que vuelven a comenzar. Por ello, los nombres de quienes se han visto implicados en una quiebra no fraudulenta no deberían figurar en las listas que limitan el acceso al crédito bancario.

Última modificación: 12.02.2008

Véase también

  • Para más información sobre gestión de quiebras, asesoramiento, direcciones de expertos, material de comunicación o ejemplos de buenas prácticas, consúltese el sitio web de la Dirección General de Empresa (EN) dedicado a la política europea de promoción de una segunda oportunidad.
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