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Informe conjunto sobre protección social e inclusión social de 2006

Este informe define las diferentes cuestiones globales para las políticas de protección social e inclusión social en el futuro. Además, describe la evolución de la realidad social en Europa, de manera especial en los ámbitos de la lucha contra la pobreza y exclusión, las pensiones y la asistencia sanitaria. Por último, ofrece vías para alcanzar, en un contexto cambiante, los objetivos fijados por la estrategia de Lisboa revisada. A este respecto, el método abierto de coordinación (MAC) sigue siendo un instrumento fundamental.

ACTO

Comunicación de la Comisión, de 13 de febrero de 2006, al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones - Informe conjunto sobre protección social e inclusión social [COM (2006) 62 final - Diario Oficial C 67 de 18.3.2006].

SÍNTESIS

La Unión Europea (UE) y, en especial, su política social se enfrentan a desafíos fundamentales a medio y largo plazo.

A largo plazo, hay que dar respuesta a los desafíos planteados por la competencia global, la incidencia de las nuevas tecnologías y el envejecimiento demográfico.

De forma más inmediata, se necesitan soluciones para relanzar un crecimiento débil, contener la elevada tasa de desempleo y reducir las desigualdades persistentes.

Protección social e inclusión social: evolución y reformas adoptadas

Tras varios años de estancamiento, el porcentaje del PIB (28 % en 2003) dedicado a la protección social se ha orientado al alza en la actualidad.

Los sistemas de transferencias monetarias (distintas de las pensiones) representan el 5 % del PIB. En este ámbito, se han adoptado reformas para reforzar los incentivos para la aceptación de un empleo. Del mismo modo, la utilización de prestaciones de apoyo para las personas que pasan a ocupar un puesto de trabajo (mal remunerado) va en aumento. El acercamiento de la asistencia social a los servicios sociales y de empleo crea sinergias y hace aumentar la eficacia. Por último, se han observado notables esfuerzos de reforma por lo que se refiere a los regímenes de enfermedad (de larga duración/invalidez).

Los gastos en pensiones, que representan una media del 13 % del PIB europeo en 2003, han permitido disociar el envejecimiento de la pobreza o incluso de la dependencia. Además, frente al envejecimiento demográfico y al aumento de la esperanza de vida en Europa, la mayoría de los Estados miembros han acometido reformas destinadas a la adecuación, la viabilidad y la modernización de sus pensiones. Los Informes sobre las estrategias nacionales que los Estados miembros presentaron en 2005 muestran que para que las reformas tengan éxito se deben considerar en conjunto los tres objetivos citados anteriormente. A este respecto, los Estados miembros han adoptado una triple estrategia basada en:

  • la reducción de la deuda pública;
  • el aumento del empleo entre las personas mayores;
  • la reforma de las pensiones.

En 2003, los gastos relacionados con la asistencia sanitaria y con los cuidados de larga duración representaron una media del 8 % del PIB. Actualmente, este ámbito se ve directamente afectado por las consecuencias del envejecimiento y por la irrupción de las nuevas tecnologías. Desde 2004, el método abierto de coordinación (MAC) se ha extendido a los ámbitos de la asistencia sanitaria y de los cuidados de larga duración. Estos ámbitos siguen planteando desafíos en términos de oferta, accesibilidad y viabilidad financiera. Frente a una demanda en constante expansión, y para garantizar el acceso a la atención médica para todos y superar las deficiencias cuantitativas y cualitativas de la oferta, los Estados miembros han iniciado las siguientes reformas:

  • la mejora del sector, en términos de eficacia y rentabilidad, a través de reorganizaciones, de la fijación de prioridades y del desarrollo de estructuras de incentivos para los usuarios y proveedores;
  • el refuerzo del papel de las políticas de promoción de la salud y de prevención de enfermedades;
  • la sistematización del recurso a los honorarios y a la cofinanciación, así como a la reducción de honorarios a favor de los grupos más desfavorecidos;
  • la promoción de estilos de vida activos, del ejercicio físico y de un envejecimiento saludable;
  • el establecimiento de indicadores y la definición de normas de calidad, de orientaciones prácticas y de sistemas de acreditación;
  • la participación de los pacientes;
  • el incremento de la oferta; y
  • el progreso tecnológico.

En materia de lucha contra la pobreza y la exclusión, se han observado importantes progresos en varios ámbitos. Sin embargo, vistos los resultados económicos, la evolución de la situación sigue siendo moderada. Además, la revisión de la estrategia de Lisboa ha revelado un desfase entre los compromisos adquiridos por los Estados miembros y las medidas tomadas para respetarlos. En este sentido, hay ocho ámbitos que siguen siendo sensibles y que requieren la adopción de medidas:

  • la participación en el mercado de trabajo, globalmente escasa;
  • la modernización de los sistemas de protección social;
  • las desventajas en la educación y en la formación;
  • la pobreza infantil, que todavía persiste;
  • la asistencia a las familias;
  • la vivienda, donde existen importantes desigualdades;
  • el acceso a servicios de calidad;
  • la inclusión de personas con discapacidad, de minorías étnicas y de inmigrantes.

Del mismo modo, hay que tomar medidas frente a la concentración de numerosas formas de desventajas u obstáculos en determinadas comunidades urbanas y rurales, así como en el seno de determinados grupos (personas con discapacidad, inmigrantes, minorías étnicas, personas sin hogar, ex convictos, personas dependientes, ancianos).

Protección social e inclusión social: retos

En la Comunicación de la Comisión de enero de 2006 sobre un nuevo marco para el MAC se esbozan cuatro retos globales para las políticas en los ámbitos de la protección social y la inclusión social:

  • promover la cohesión social y la igualdad de oportunidades para todos a través de sistemas de protección social y políticas de inclusión social adecuados, accesibles, financieramente viables, adaptables y eficientes;
  • interactuar estrechamente con los objetivos de Lisboa para alcanzar un mayor crecimiento económico y crear más y mejores puestos de trabajo, así como con la estrategia de desarrollo sostenible de la UE;
  • consolidar la gobernanza, la transparencia y la implicación de las partes interesadas en el diseño, la ejecución y la supervisión de la política;
  • por último, resulta necesario impulsar una dinámica de doble sentido en lo referente a la interacción entre el MAC y la Estrategia de Lisboa. Así, las políticas de protección y de inclusión social deberían apoyar los objetivos en materia de crecimiento y de empleo. Del mismo modo, las políticas en favor del empleo y el crecimiento deberían apoyar los objetivos sociales.

Los regímenes de protección social requieren una estrategia global centrada en:

  • la viabilidad;
  • el control de la eficacia y del rendimiento de los sistemas, las políticas y los mecanismos de financiación;
  • el reparto de gastos entre los diferentes sectores;
  • el equilibro entre prestaciones públicas y autonomía de los ciudadanos.

En lo referente a los sistemas de pensiones, se trata de:

  • acentuar aún más la interacción entre los tres grandes objetivos, a saber, la adecuación, la viabilidad y la modernización de los sistemas de pensiones;
  • perseverar en la eliminación de factores disuasivos y en el refuerzo de los incentivos para prolongar la duración de la vida activa (incluidos los destinados a los posibles beneficiarios de pensiones mínimas);
  • progresar en cuanto al trato dado a los trabajadores mayores tanto por los empresarios como por el mercado de trabajo;
  • vigilar la tendencia hacia un descenso de las tasas de sustitución;
  • mejorar la consideración de nuevas formas de trabajo y de la interrupción de la actividad profesional (en especial para hacerse cargo de personas dependientes);
  • garantizar que las mujeres puedan adquirir sus derechos propios;
  • asegurar el acceso desde el punto de vista económico y la seguridad de los regímenes privados de pensiones, para que complementen de manera óptima los regímenes públicos (que son la principal fuente de pensiones en casi todos los Estados miembros).

A nivel de asistencia sanitaria y cuidados de larga duración:

  • en términos de eficacia y rendimiento, son necesarias una mayor coherencia y una mejor coordinación entre los diferentes tipos de cuidados sanitarios;
  • en términos de acceso a la asistencia y de calidad, debería considerarse reforzar el papel de los médicos de familia;
  • en materia de viabilidad financiera, se preconiza un mayor énfasis en las medidas que inciten a una utilización sostenible de los recursos y, por lo tanto, a un mayor uso de la competencia regulada.

En el capítulo de los retos para el futuro en materia de lucha contra la pobreza y la exclusión, se hace evidente una triple necesidad:

  • una mejor integración;
  • una mejor gobernanza;
  • reforzar los vínculos entre los planes nacionales de acción (PNA) para la inclusión y los Fondos Estructurales (en particular, el Fondo Social Europeo y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional).

Por lo que respecta a la lucha contra la pobreza y la exclusión, se debe adoptar, asimismo, un método más estratégico, sistemático y transparente con vistas a la formulación de los PNA para la inclusión, con el propósito de hacer más precisa la definición de las políticas. El MAC debe centrarse en la pobreza infantil y de las familias. Se debe prestar asimismo especial atención a las múltiples formas de exclusión a las que se enfrentan los jóvenes de minorías étnicas residentes en barrios pobres. En este contexto, cabe destacar el papel fundamental que desempeñan la educación y la formación para evitar que la pobreza se transmita de generación en generación.

Es esencial velar por que el MAC y la estrategia de Lisboa revisada se fortalezcan mutuamente. En este sentido, se debería reforzar el seguimiento y la evaluación de las políticas sociales.

Contexto

Este segundo informe conjunto sobre la protección social y la inclusión social responde a los retos de la Estrategia de Lisboa y de la cumbre de Hampton Court y se fundamenta en la Comunicación de 2003 titulada « Refuerzo de la dimensión social de la estrategia de Lisboa: Racionalización del método abierto de coordinación en el ámbito de la protección social »; se basa en los planes y las declaraciones políticas formulados por los Estados miembros en 2005 en el marco de los tres capítulos «inclusión social», «jubilaciones», «asistencia sanitaria y cuidados de larga duración». Por último, este informe se inspira en las opiniones de los Estados miembros y de las partes interesadas sobre el valor del MAC.

ACTOS CONEXOS

Comunicación de la Comisión, de 22 de diciembre de 2005, «  Un nuevo marco para la coordinación abierta de las políticas de protección social y de inclusión en la Unión Europea  » [COM (2005) 706 - no publicada en el Diario Oficial].

Comunicación de la Comisión, de 27 de enero de 2005,  Proyecto de informe conjunto sobre protección social e inclusión social de 2005  [COM (2005) 14 final - no publicada en el Diario Oficial].

Comunicación de la Comisión, de 27 de mayo de 2003, Refuerzo de la dimensión social de la estrategia de Lisboa: racionalización del método abierto de coordinación en el ámbito de la protección social [COM (2003) 261 final - Diario Oficial L 314 de 13.10.2004].

Última modificación: 21.03.2007
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