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Libro Verde «Frente a los cambios demográficos, una nueva solidaridad entre generaciones»

La Comisión ha publicado un Libro Verde sobre los cambios demográficos en el que enumeran los desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea: el descenso de la población, una natalidad baja persistente y un aumento continuo de la longevidad.

ACTO

Comunicación de la Comisión. Libro Verde «Frente a los cambios demográficos, una nueva solidaridad entre generaciones» » [COM (2005) 94 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

El Libro Verde de la Comisión expone los desafíos a los que deberá enfrentarse la Unión Europea para invertir la tendencia actual de descenso demográfico y de bajo crecimiento natural. Se considera que para afrontar este reto es urgente aplicar de manera decidida la Agenda de Lisboa, haciendo hincapié en aquellas políticas cuyo objetivo sea una mayor participación en el empleo, la innovación y el aumento de la productividad. Asimismo, será importante poner en marcha políticas en favor de la natalidad y abordar de manera equilibrada el recurso a la inmigración.

El Libro Verde subraya también la necesidad de continuar modernizando los sistemas de protección social, sobre todo los de jubilación, para garantizar su viabilidad financiera y social, y permitir, así, una mejor gestión de los efectos del envejecimiento de la población.

Causas de los cambios demográficos

Los cambios demográficos en la UE son fruto de tres tendencias de fondo:

  • el aumento continuo de la longevidad como consecuencia de los progresos considerables alcanzados en la salud y en la calidad de vida de los europeos;
  • la población de más de 60 años seguirá aumentando hasta aproximadamente 2030, cuando los niños del «baby-boom» pasen a ser personas de edad;
  • varios factores explican esta baja natalidad persistente, especialmente las dificultades de inserción profesional, la escasez y carestía de la vivienda, el retraso de la edad en que se tiene el primer hijo y decisiones varias en materia de estudios, vida profesional y vida familiar.

La sociedad ha experimentado también importantes cambios estructurales: las estructuras familiares evolucionan; hay más trabajadores de edad (55-64), más personas mayores (65-79) y más ancianos. Asimismo, las transiciones entre las distintas edades de la vida se han vuelto más complejas, en particular en el caso de los jóvenes, que viven más tarde algunas etapas de su vida (fin de los estudios, acceso al empleo o primer hijo).

Los retos de la demografía europea

Todas las políticas públicas europeas relacionadas con estos problemas deben, pues, tener en cuenta los cambios demográficos. No sólo será necesario alcanzar el objetivo de la estrategia de Lisboa, esto es, una tasa de empleo del 70 % para compensar la reducción prevista de la población en edad activa, sino que incluso habrá que superarlo.

En este contexto, una natalidad baja constituye un reto para las autoridades públicas. La fecundidad de los europeos ya no garantiza la renovación de las generaciones a causa de una serie de factores que influyen en las decisiones individuales: acceso tardío o inestable al empleo, carestía de la vivienda y falta de medidas de incentivación.

La inmigración extraeuropea podría contribuir a compensar la reducción de la población de aquí a 2025, aunque por sí sola no podrá solucionar todos los problemas que plantea el envejecimiento ni reemplazar a las reformas económicas. Ello exigirá una gestión eficaz y transparente de la admisión de los nacionales de terceros países y establecer políticas proactivas de integración y de igualdad de oportunidades.

Los cambios demográficos están modelando una nueva sociedad: cada vez hay menos jóvenes y adultos y cada vez son más los trabajadores de edad, jubilados y ancianos. Deberán desarrollarse nuevas formas de solidaridad entre las generaciones, consistentes en un apoyo mutuo y una transferencia de competencias y experiencias.

La Unión Europea debe tener presente que su juventud se está convirtiendo en un recurso escaso, que encuentra numerosas dificultades de integración, especialmente en cuanto al desempleo y al «riesgo de pobreza» (es decir, ingresos inferiores al 60 % de la mediana de ingresos después de las transferencias), o a las discriminaciones vinculadas a su edad y su falta de experiencia profesional.

La anticipación de las reestructuraciones tales como una mejora de la calidad del empleo y del entorno laboral o del estado de salud de los trabajadores contribuirá a una mejor gestión del ciclo de vida activa. Será necesario, asimismo, desarrollar incentivos para hacer evolucionar los comportamientos y combatir las discriminaciones.

El número de personas mayores (65-79 años) experimentará un fuerte crecimiento después de 2010, hasta aproximadamente 2030 (+ 37,4 %). Estas personas serán más activas, porque su salud será mejor, tendrán una situación económica más desahogada y dispondrán de pensiones completas y de mayores ahorros. Quizás deseen participar en la vida social (su papel es ya considerable en el sector asociativo). Es posible que quieran continuar ejerciendo una actividad profesional, o combinar empleo a tiempo parcial y la jubilación, tendencia ya en auge en los Estados Unidos.

Gracias al constante aumento de la esperanza de vida, se producirá un incremento pronunciado del número de ancianos. Las familias no podrán solucionar solas la cuestión de la atención a estas personas y serán necesarios unos cuidados adaptados que actualmente asumen las familias, y sobre todo las mujeres. En consecuencia, las familias deberán contar con más apoyo que en la actualidad. Esta función corresponde a los servicios sociales y las redes de solidaridad y asistencia en el seno de las comunidades locales.

El papel de la UE ante los cambios demográficos

Ante los cambios demográficos, en el Libro Verde se considera que Europa debería mantener tres prioridades esenciales:

  • recuperar el camino del crecimiento demográfico. Gracias a una aplicación decidida de la Agenda de Lisboa (modernización de los sistemas de protección social y un aumento de la tasa de empleo de las mujeres y de los trabajadores de edad), a medidas innovadoras de apoyo a la natalidad y a un recurso controlado a la inmigración, Europa puede generar nuevas oportunidades de creación de riqueza;
  • velar por el equilibrio entre las generaciones en el reparto del tiempo a lo largo de toda la vida, por la distribución de los frutos del crecimiento y por la contribución a las necesidades de financiación vinculadas a las pensiones y a la salud;
  • inventar nuevas transiciones entre las edades: un número creciente de «jóvenes jubilados» desea participar en la vida social y económica, el periodo de estudios se alarga y los «jóvenes en activo» desean dedicar tiempo a sus hijos. Estas evoluciones cambian las fronteras y las transiciones entre periodos de actividad e inactividad.

Con vistas a abordar todas estas cuestiones, la Comisión organizará los días 11 y 12 de julio de 2005 una Conferencia que reunirá a todas las partes interesadas. Esta Conferencia permitirá reunir las mejores prácticas de los Estados miembros y de otros agentes.

El período de consulta al público permanecerá abierto hasta el 1 de septiembre de 2005. El cuestionario está disponible en la dirección siguiente: http://europa.eu.int/yourvoice/consultations/index_es.htm.

ACTOS CONEXOS

Informe de la Comisión (2004). La situación social en la Unión Europea [No publicado en el Diario Oficial].

Última modificación: 04.03.2008
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