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Informe sobre la igualdad entre mujeres y hombres 2006

La Comisión Europea presenta su informe anual sobre los principales cambios producidos en 2005 en lo que respecta a la igualdad entre mujeres y hombres. En él se analizan los cambios logrados, los retos a los que hay que hacer frente y a las orientaciones estratégicas que han de seguirse, y se examina la cuestión de la conciliación entre el trabajo y la vida privada.

ACTO

Informe de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 22 de febrero de 2006, sobre la igualdad entre mujeres y hombres - 2005 [COM (2006) 71 final - Diario Oficial C 67 de 18.3.2006].

SÍNTESIS

Las políticas de igualdad entre los sexos son una aportación positiva para el empleo y el crecimiento. En la nueva estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo, la igualdad entre los sexos es esencial para afrontar los retos del mercado de trabajo. Entre 1999 y 2004, tres cuartas partes de los nuevos puestos de trabajo creados en la Unión Europea (UE) fueron ocupados por mujeres.

No obstante, la persistencia de disparidades entre hombres y mujeres muestra que hay que hacer algo más por aprovechar el potencial productivo de las mujeres, en particular en términos de equilibrio entre el trabajo y la vida privada. Es fundamental intensificar los esfuerzos para ayudar a los hombres y las mujeres a conciliar el trabajo y las responsabilidades familiares en todas las etapas de sus vidas.

Situación actual y principales cambios

En 2005 se lograron nuevos progresos en materia de igualdad entre hombres y mujeres:

  • el anuncio por la Comisión de una Comunicación «Hoja de ruta de la igualdad entre hombres y mujeres» en 2006, en la que se definirán los problemas que es preciso resolver y las medidas que se llevarán a cabo hasta 2010;
  • la adopción de una propuesta modificada de Directiva dirigida a simplificar y modernizar la legislación comunitaria existente sobre igualdad de trato en asuntos de empleo;
  • la creación de organismos de promoción de la igualdad;
  • la propuesta de creación de un Instituto Europeo de la Igualdad de Género;
  • la adopción por los interlocutores sociales, en el marco del diálogo social europeo, de un marco de actuación para la igualdad entre hombres y mujeres (cuatro prioridades: abordar los roles asignados a los sexos, promover la participación de la mujer en la toma de decisiones, apoyar el equilibrio entre el trabajo y la vida privada y eliminar las disparidades salariales).
  • la adopción de un programa común para la integración de los nacionales de terceros países (igualdad entre hombres y mujeres en materia de inmigración, trata de seres humanos, explotación sexual y explotación del trabajo doméstico);
  • la adopción por la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo de una declaración conjunta sobre el consenso europeo en la política de desarrollo en la que se señala la igualdad entre los sexos como uno de los cinco principios clave de la política de desarrollo;
  • la integración de la igualdad entre hombres y mujeres como prioridad de la nueva estrategia de la UE para África.

Por otra parte, en las conclusiones del Consejo sobre competitividad de 18 de abril de 2005, se subrayaron la relevancia que está adquiriendo la igualdad en la ciencia y la llegada de mujeres a puestos de dirección. No obstante, los Estados miembros deben realizar más esfuerzos para incrementar el número de mujeres en puestos de investigación.

En el año 2005 también se conmemoró el décimo aniversario de la Plataforma de Acción de Pekín. Con tal motivo, los gobiernos de todo el mundo pudieron efectuar un primer balance. Aunque se han alcanzado numerosos progresos, el escaso acceso de las mujeres a la educación, a la propiedad, al trabajo, a los servicios sanitarios, así como la mortalidad materna y la situación de las mujeres, principalmente en África, siguen siendo preocupantes.

Igualdad entre hombres y mujeres en materia de empleo

En lo que respecta al empleo, los desequilibrios entre hombres y mujeres no han cesado de disminuir en los últimos diez años, en particular debido a la llegada masiva de las mujeres al mercado laboral. La tasa de empleo de las mujeres en la UE fue del 55,7 % en 2004, lo que representa un incremento del 0,7 % con respecto a 2003. La disparidad del índice de empleo entre hombres y mujeres pasó a 15,2 puntos en 2004.

Sin embargo, las cifras varían considerablemente de un país a otro. En términos de tasa de empleo, la disparidad entre hombres y mujeres es inferior al 10 % en Suecia, Finlandia, Dinamarca y los Países Bálticos, mientras que es superior al 20 % en Chipre, Malta, Luxemburgo, Italia, España y Grecia.

A pesar de ese balance globalmente positivo, sigue habiendo importantes desequilibrios. Las mujeres:

  • se concentran principalmente en actividades y profesiones tradicionalmente femeninas, lo cual ha reforzado la segregación en el mercado de trabajo;
  • tienden más que los hombres a optar por el trabajo a tiempo parcial (un 32,6 % de las mujeres ocupadas, frente a sólo el 7,4 % de los hombres ocupados). También en este aspecto, las cifras varían considerablemente de un país a otro. A título de ejemplo, menos del 10 % de las mujeres ocupadas trabajan a tiempo parcial en Eslovaquia, Hungría, la República Checa, Lituania y Grecia, mientras que en Luxemburgo, Bélgica, el Reino Unido y Alemania, lo hacen cerca del 40 %. En lo que respecta a los Países Bajos, esa cifra es del 75 %;
  • tienen más dificultades para conciliar el trabajo y la vida privada, lo cual perjudica a su carrera profesional. Dentro de las empresas, las mujeres ocupan sólo un 32 % de los puestos directivos. Sólo un 10% de los miembros de los consejos de administración y un 3% de los presidentes de las empresas más importantes son mujeres. Por último, en los sectores de la educación y la investigación, el número de las que obtienen un título es muy elevado (son mujeres el 43 % de los doctores), las mujeres desaparecen a media que se avanza en la carrera profesional (sólo el 15 % son titulares de una cátedra);
  • sufren disparidades salariales considerables. Por término medio, las mujeres ganan un 15 % menos por hora trabajada que los hombres.
  • están más expuestas que los hombres a la exclusión social. Particularmente, el riesgo de pobreza es superior para las mujeres de más edad y para las mujeres solas con hijos a su cargo.

Orientaciones estratégicas

Por todo ello, la Comisión ratifica su compromiso a favor del enfoque comunitario, que combina la integración de la igualdad en otras políticas y una actuación específica decidida.

La Comisión invita a los Estados miembros y a los interlocutores sociales a seguir actuando para:

  • reducir la disparidad entre los índices de empleo masculino y femenino;
  • reducir las diferencias salariales y suprimir sus causas;
  • garantizar la calidad de los empleos y de un buen entorno de trabajo;
  • reformar los sistemas de imposición y de prestaciones, a fin de que el mercado laboral sea atractivo;
  • lograr el pleno apoyo de los Fondos Estructurales mediante una integración efectiva de la cuestión de la igualdad en los documentos estratégicos y de programación y mediante la financiación suficiente de acciones específicas a favor de la igualdad entre hombres y mujeres.

Además, para promover una conciliación efectiva del trabajo y la vida privada, los Estados miembros deberían:

  • incrementar sus esfuerzos para alcanzar los objetivos de Barcelona en relación con el cuidado de los hijos (prestar para 2010 servicios de cuidado de niños al 33 % de los niños menores de tres años y al 90 % de los niños de edad comprendida entre los tres años y la edad de escolarización obligatoria);
  • apoyar el desarrollo de servicios de cuidado para las personas de edad avanzada o con discapacidad;
  • promover y difundir modelos de trabajo innovadores y flexibles, adaptados a las distintas situaciones de la vida;
  • lograr que el acceso a los servicios públicos sea compatible con los horarios de trabajo;
  • luchar por erradicar los estereotipos sexistas y animar a los hombres a asumir sus responsabilidades en el ámbito doméstico y familiar.

A nivel político, la Comisión incita a los Estados miembros a:

  • fomentar la cooperación y el diálogo entre las partes que intervienen en la aplicación y evaluación de las medidas;
  • reforzar la integración de la igualdad entre hombres y mujeres en todas las áreas políticas pertinentes;
  • reforzar la integración de la igualdad entre hombres y mujeres en todos los capítulos de sus programas nacionales de reforma (PNR);
  • apoyar el buen funcionamiento de los mecanismos nacionales de defensa de la igualdad entre los sexos, incluidos los organismos de defensa de la igualdad de sexos;
  • efectuar un seguimiento no discriminatorio de las políticas.

Por último, para dar una dimensión internacional a la igualdad entre hombres y mujeres:

  • los Estados miembros deberían adoptar medidas concretas para acelerar la puesta en práctica de la Plataforma de Acción de Pekín;
  • la UE debería apoyar mediante una adecuada asistencia técnica y financiera los esfuerzos de los países en desarrollo por incorporar sus esfuerzos en este ámbito;
  • los Estados miembros deberían tener en cuenta la perspectiva de la igualdad en sus asociaciones con terceros países y en las estrategias de desarrollo;
  • es preciso seguir apoyando los esfuerzos de los países adherentes, candidatos y candidatos potenciales por incorporar, aplicar y hacer cumplir efectivamente el acervo comunitario y por crear las instituciones necesarias para darle cumplimiento.
 
Última modificación: 11.05.2006
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