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Eficiencia y equidad en los sistemas europeos de educación y formación

La Comisión presenta a los Estados miembros propuestas para una educación y una formación de calidad basadas en los principios de eficiencia * y equidad * a partir de experiencias nacionales y trabajos de investigación. La integración de esos principios a todos los niveles de los sistemas de educación y formación debería garantizar el acceso de todos a la enseñanza y la formación, en concreto el acceso de las personas más desfavorecidas. A la vez que contribuye a los objetivos de competitividad y cohesión social, la integración de esos principios permitirá asimismo reducir los costes a largo plazo provocados por las desigualdades en la educación y la formación, y hacer frente a los retos internos y externos a la UE.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, de 8 de septiembre de 2006, «Eficiencia y equidad en los sistemas europeos de educación y formación» [COM (2006) 481 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Las políticas de educación y de formación de los Estados miembros deberán integrar aún más los principios de eficiencia y equidad cuando los Estados miembros acometan reformas en sus sistemas de educación y formación. Las experiencias de algunos Estados miembros y de los trabajos de investigación en que se basa la presente Comunicación muestran los efectos benéficos que pueden tener las políticas de educación y de formación en términos de equidad y eficiencia.

Ahora bien, es cierto que numerosos sistemas de educación y formación reproducen, e incluso a veces acentúan, las desigualdades existentes, y en esos casos las personas más vulnerables son las que poseen una capacitación reducida (32 % en 2004). Sus itinerarios demuestran que esas personas no disponen de las mismas oportunidades frente a la educación y la formación que las que cursan un currículo completo que incluya estudios superiores.

Además, las desigualdades en materia de educación y formación suponen un coste, por ejemplo, en virtud del impuesto sobre la renta, los gastos de sanidad y de ayuda pública, de criminalidad o delincuencia (estudios basados en los Estados Unidos y el Reino Unido). Por el contrario, unas políticas de educación y de formación basadas en la eficiencia y la equidad ofrecen la posibilidad de maximizar los beneficios a largo plazo, reducir los costes económicos y sociales y aportar un valor añadido a otros ámbitos políticos como el desarrollo sostenible y la cohesión social. Esas iniciativas tienen sin duda un coste, pero el precio de la inacción y del alto índice de fracaso estudiantil es aún más elevado.

Garantizar una educación y una formación de calidad para el conjunto de los ciudadanos de la UE permitirá igualmente que la Unión haga frente a los retos socioeconómicos que tiene ante sí, y que son la globalización y la competitividad de los países de reciente industrialización, la demografía de la UE (envejecimiento de su población y flujos migratorios), la rápida evolución de la naturaleza del mercado laboral y la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Estrategias de aprendizaje permanente

La eficiencia y la equidad deberían integrarse con carácter anticipador en las estrategias de aprendizaje permanente (DE) (EN) (FR) (estrategias nacionales de aprendizaje permanente que deben adoptar los Estados miembros de aquí a finales de 2006). Sus repercusiones, así como los efectos de la inversión en educación y formación, se pueden apreciar a largo plazo. En el marco de estas estrategias, deberían destacarse los siguientes aspectos:

  • la planificación a largo plazo a nivel local y nacional a la hora de definir las prioridades en materia de gastos;
  • la validación del aprendizaje en todos los contextos, incluidos los marcos no formales e informales, que permitan la adquisición de conocimientos o competencias esenciales. Dicha validación se podrá facilitar gracias a los marcos nacionales y europeos de cualificaciones;
  • una cultura de la evaluación que permita constituir datos sólidos procedentes de los trabajos de investigación, estadísticas o mecanismos de evaluación de los avances y apoyar la eficiencia de la política;
  • políticas transectoriales. La reducción de las desigualdades no se deriva únicamente de la política de educación sino de su asociación con otras políticas como el empleo, la economía, la inclusión social, la juventud, la salud, etc.

Políticas de educación y formación

La enseñanza preescolar se ha mostrado fundamental para las etapas posteriores del aprendizaje, especialmente por lo que respecta a los resultados y la socialización. Ayuda a prevenir el fracaso escolar, a mejorar la equidad de los resultados y el aumento de los niveles globales de competencias y también a reducir los costes en otros ámbitos (desempleo, delincuencia, etc.).

Por esas razones, y siguiendo el ejemplo de ciertos Estados miembros como Bélgica o Italia, debe combinarse con programas de intervención precoces para ayudar a los más desfavorecidos. Por otra parte, para consolidar la eficiencia de esos programas, éstos deben acompañarse de otras medidas de intervención como el aprendizaje de idiomas o la ayuda a la adaptación social.

Esos programas deberán adaptarse a la primera infancia teniendo en cuenta la naturaleza de la enseñanza impartida (aprendizaje, competencias individuales y sociales) y de la pedagogía (mejora de la oferta de los docentes y participación de los padres). La participación de los padres puede recibir a su vez el apoyo de programas especiales de educación parental y de sensibilización de las personas desfavorecidas.

La enseñanza primaria y secundaria deberá orientarse hacia la calidad de la educación básica para todos. En otros términos, habrán de garantizarse la enseñanza básica y las competencias esenciales de manera equitativa para todos en una sociedad del conocimiento. De esa forma, deberían evitarse procedimientos como el «tracking» precoz, es decir, juntar a alumnos de 10-12 años según sus aptitudes en programas diferenciados, porque constituyen fuentes de desigualdades, en concreto para las personas desfavorecidas y las poblaciones inmigradas.

Se han instaurado sistemas centrales de responsabilización para completar la creciente autonomía concedida a los centros escolares en numerosos Estados miembros. Esta combinación entre autonomía institucional y responsabilización ha resultado ser positiva por lo que respecta a la eficiencia. Sin embargo, conviene asegurarse de que las normas y los criterios de evaluación tienen en cuenta también la equidad y la dispersión de resultados.

En este caso también, la eficiencia y la equidad están garantizadas si se adaptan la naturaleza de la enseñanza y la pedagogía principalmente mediante políticas de contratación que aseguren una enseñanza de calidad. Además, debe fomentarse la colaboración entre docentes, padres y servicios de asistencia social, sobre todo a través de estrategias de inclusión social actualizadas basadas en la pedagogía.

La enseñanza superior, que engloba la educación, la investigación y la innovación («triángulo del conocimiento») es un sector esencial de la economía y de la sociedad del conocimiento. Por esa razón debe ser más competitiva y favorecer la excelencia, como ha destacado la Comisión en su Comunicación sobre la modernización de las universidades en 2006. La Comisión había propuesto entonces que se fuera destinando a la enseñanza superior una cantidad que debería llegar al 2 % del Producto Interior Bruto (PIB) dentro de diez años.

Hay tres elementos importantes para una enseñanza superior modernizada: que sea equitativa para todos, que sea viable desde el punto de vista financiero y que tenga un papel más eficiente. Pero los sistemas nacionales de enseñanza superior gratuitos no son necesariamente los más equitativos, ya que privilegian a los medios socioeconómicos elevados o que hayan cursado estudios superiores. Por otro lado, la financiación de la enseñanza superior no ha aumentado, al contrario que el número de estudiantes y las esperanzas depositadas en ella. Y los beneficios que obtienen los estudiantes no los compensan plenamente los sistemas de imposición progresiva, lo cual da lugar a un efecto de redistribución inversa.

Por tanto, es necesario concentrarse en las inversiones en la enseñanza superior, sobre todo mediante la instauración de derechos de matrícula. Éstos permitirán reequilibrar equitativamente los costes que asumen los individuos y la sociedad, y los beneficios que obtiene cada cual, a la vez que aportan fondos suplementarios a las universidades. Todo ello redundará en un incremento de la calidad de la enseñanza, una mejor gestión de las universidades y una mayor motivación de los estudiantes.

Pero para garantizar un acceso de todos a la enseñanza superior, la instauración de derechos de matrícula deberá compensarse con una ayuda financiera en beneficio de los más desfavorecidos, ya que suelen invertir menos en su porvenir en la medida en que no tienen garantizados los ingresos privados. Este aspecto es especialmente importante cuando el importe de los derechos de matrícula se basa en una estimación de los índices de ingresos futuros. Por ello, con objeto de poner remedio, la creación de becas de estudios, préstamos bancarios y préstamos reembolsables en función de los ingresos futuros puede fomentar el acceso a la enseñanza superior.

Al mismo tiempo, es preciso que la enseñanza superior sea más atractiva para los alumnos originarios de sectores desfavorecidos, tanto los que obtengan las calificaciones para ingresar en la enseñanza superior como los niños pequeños y sus familias, y que se modifiquen sus percepciones culturales. Por consiguiente, habría de darse más importancia a la información por medio de visitas escolares, programas de tutoría y de orientación permanente y políticas globales de sensibilización de las personas desfavorecidas y de acceso a la enseñanza a nivel universitario (incluyendo planes puente y plazas reservadas).

Debe mejorarse igualmente la relación entre enseñanza y mundo profesional. La enseñanza tendría que incluir una formación profesional para que los sistemas de formación profesional sean más atractivos y se facilite la transición de los titulados de la enseñanza superior que cuenten con cualificaciones profesionales. Esto es aún más necesario si se tiene en cuenta que las necesidades del mercado laboral han evolucionado, sobre todo por la creciente demanda de trabajadores más cualificados. Además, también hay que contar con otros factores como el envejecimiento de la población o el desempleo juvenil; por ejemplo, el número de europeos mayores de sesenta y cinco años va a aumentar en un 65 % de aquí a 2050, mientras que el de las personas en edad de trabajar (quince a sesenta y cuatro años) va a disminuir en un 20 %.

De esta forma, una intervención precoz para aumentar la participación en la enseñanza y aumentar el nivel de estudios no basta para incrementar las perspectivas de empleo. Deben ponerse en marcha, pues, planes flexibles y claros dentro de la formación profesional que conduzcan a la profundización del aprendizaje y al empleo, a la manera de los sistemas de educación y formación profesionales (EFP) (DE) (EN) (FR), que ofrecen a los participantes la posibilidad de obtener un beneficio razonable en forma de ingresos.

La educación de adultos también permite adaptarse a un mundo laboral en transformación y mejorar de esa forma las perspectivas de empleo. Ahora bien, las personas menos cualificadas son las que menos se benefician del aprendizaje y de la formación durante su actividad profesional. Sólo un 10,8 % de los adultos europeos participan en una actividad formal, no formal o informal de aprendizaje permanente, lo cual está muy por debajo del nivel de referencia fijado para la UE, que es una participación del 12,5 % de aquí a 2010.

Pero esos tipos de formación aportan unos beneficios nada desdeñables en términos culturales y sociales (motivación y sentimiento de compromiso social, reintegración en el ciclo del aprendizaje). Y ahí, una vez más, la capacidad de esos programas par ampliar las perspectivas de empleo de los adultos desfavorecidos ha resultado ser por lo general mediocre. Para remediarlo, se pueden aplicar las siguientes fórmulas:

  • en el transcurso de la propia enseñanza, mediante asociaciones entre empresas, sector público, agentes sociales y organizaciones locales del sector asociativo actuando sobre grupos específicos y sus necesidades. Este tipo de asociaciones han demostrado su éxito como alternativa al riesgo de fracaso estudiantil;
  • durante la actividad profesional a través de actividades de formación adaptadas a las necesidades de competencias de los empresarios en forma de asociaciones. Corresponden a las necesidades de competencias que existen en el mercado laboral, pero están destinadas a acercar la oferta y la demanda y a facilitar la elección de formación y de carrera. Se han revelado eficientes para ampliar las perspectivas de empleo de las personas desfavorecidas. Los Estados ofrecen la información y programas de formación, lo cual sirve también para apoyar la inversión privada y los costes que soportan las empresas y los trabajadores. Paralelamente, los empresarios deberán invertir en educación y formación para seguir siendo competitivos y para cumplir con su responsabilidad social, que consiste en convertirse en «organizaciones de aprendizaje».

Actuación de la UE

Los Estados miembros son responsables de sus políticas de educación y formación, pero una actuación a escala de la UE permitirá favorecer el aprendizaje mutuo y los intercambios de buenas prácticas entre los Estados miembros. Por consiguiente, la UE apoya a los Estados miembros en la integración de los principios de eficiencia y equidad en sus sistemas de educación y formación que dependan de la Estrategia de Lisboa revisada y del programa de trabajo «Educación y formación 2010».

Por otra parte, estos principios se integrarán asimismo a los trabajos relativos a la educación de adultos, la creación de un marco europeo de cualificaciones y de un marco europeo de estadísticas e indicadores, así como a los proyectos de investigación que se inscriben en el Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo de la UE.

El programa de acción en el ámbito de la educación y el aprendizaje permanente y la cooperación transnacional mediante la movilidad de las personas favorecerán igualmente la adquisición de nuevas competencias y la adaptación al mercado laboral europeo, al tiempo que fortalecerá la calidad y la interconexión de los centros educativos y de formación de la UE.

Contexto

Los Estados miembros de la UE deberán contar con sistemas de educación y formación de alta calidad para responder a los restos de la competitividad y la cohesión social. Estos objetivos forman parte del acuerdo de colaboración de Lisboa para el crecimiento y el empleo y del método abierto de coordinación en materia de inclusión y de protección social. El Consejo Europeo de primavera celebrado los días 23 y 24 de marzo de 2006, recordó no sólo su importancia sino también la necesidad de acelerar el ritmo de las reformas.

Términos clave del acto
  • Eficiencia: la relación, en un proceso, entre los medios utilizados y los resultados obtenidos. Un sistema es eficiente si los medios utilizados aportan el máximo resultado. Por lo general, la eficiencia relativa de los sistemas de educación se mide mediante resultados de ensayos y exámenes, mientras que su eficiencia en relación con el conjunto de la sociedad y la economía se mide mediante índices privados y sociales de rendimiento.
  • Equidad: la medida en que los individuos pueden beneficiarse de la educación y la formación, en términos de oportunidades, acceso, tratamiento y resultados. Los sistemas equitativos garantizan que los resultados de la educación y de la formación sean independientes de la situación socioeconómica y de otros factores que llevan a la desventaja educativa, y que el tratamiento refleje necesidades específicas de aprendizaje de las personas.

ACTOS CONEXOS

El Consejo de Educación, Juventud y Cultura, celebrado los días 13 y 14 de noviembre de 2006, adoptó sus conclusiones sobre la presente Comunicación. El Consejo recuerda el papel de los Estados miembros y los beneficios de cooperar a nivel europeo, y apoya la necesidad de un enfoque transectorial para garantizar la eficiencia y la equidad de la educación y el aprendizaje permanente. Además de la favorable acogida dispensada a la Comunicación de la Comisión, el Consejo declara que la calidad es fundamental como objetivo común para todas las formas de educación y formación. Ésta no se limita únicamente a los logros de la educación o de las actividades pedagógicas, sino que afecta también a la capacidad de los sistemas de educación y formación para responder a las necesidades individuales, sociales y económicas así como al fortalecimiento de la equidad y la mejora del bienestar.
Se insta a los Estados miembros a tener más en cuenta la optimización de los recursos de los sistemas de educación y formación, incluyendo los conceptos de eficiencia y equidad, y orientar de manera eficaz las reformas y las inversiones concentrándose en la enseñanza preescolar, los programas de intervención precoz bien orientados y los sistemas de enseñanza y formación que pueden aportar equidad para garantizar el acceso de todos a la educación. Asimismo, el Consejo subraya la importancia de un personal cualificado que cuente con una formación continua. Además, es necesaria una financiación adecuada para la educación y la formación, tanto públicas como privadas, así como para la educación de adultos y la formación profesional permanente. Por otro lado, debe haber una mejor vinculación entre el mundo profesional y la educación y la formación: las empresas han de estar asociadas a la educación y la formación en los ámbitos de la investigación y el desarrollo, y los empresarios en forma de una cooperación activa para responder a la necesidad de competencias de la economía. Para garantizar la calidad, la equidad y la eficiencia en todo el sistema de educación y formación, deben fomentarse los procedimientos de evaluación y seguimiento así como los estudios y el suministro de una información transparente que permita apreciar los resultados de las reformas, las adaptaciones y necesidades que puedan derivarse, y la elaboración de métodos y prácticas de enseñanza y aprendizaje. A este respecto, se insta a la Comisión y los Estados miembros a cooperar con los centros de investigación, y a tener en cuenta esos resultados, principalmente en el marco de los programas comunitarios, en concreto de los objetivos del programa Educación y formación 2010.

Última modificación: 14.12.2006
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