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Modernizar las universidades

La Comisión propone reforzar la acción a nivel europeo para llevar a cabo las reformas necesarias en las universidades y la investigación. Esta Comunicación expone un gran número de retos para las universidades, al tiempo que propone reformas indispensables. Tiene principalmente por objeto la movilidad, el reconocimiento de las cualificaciones, la autonomía, las competencias, la base de financiación, la excelencia y la cooperación con el mundo empresarial.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, de 10 de mayo de 2006 - Cumplir la agenda de modernización para las universidades: educación, investigación e innovación [COM (2006) 208 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Los retos a los que se enfrentan las universidades europeas

Con 4 000 instituciones, más de 17 millones de estudiantes y alrededor de un millón y medio de efectivos -de los cuales 435 000 son investigadores-, las universidades europeas representan un inmenso potencial.

El afán de los Estados miembros por lograr cierta uniformidad ha dado lugar a un rendimiento medio en general bueno, aunque ha contribuido también a fragmentar el sector de la educación en pequeños sistemas nacionales, lo que dificulta la cooperación a nivel nacional, y aún más a nivel europeo o internacional, e impone a las universidades una serie de condiciones que les impiden diversificarse y centrarse en la calidad.

Además, la mayoría de las universidades tienden a ofrecer el mismo tipo de cursos al mismo grupo de estudiantes jóvenes altamente cualificados. Las universidades podrían abrirse a otros tipos de alumnado y formación, ofreciendo cursos de readiestramiento no vinculados a una licenciatura para adultos o cursos puente para aquellos que no han seguido el itinerario educativo tradicional.

Por otro lado, muchas normas administrativas dificultan la movilidad académica para estudiar, formarse en investigación o trabajar en otro país. Los procedimientos de reconocimiento de títulos son muy lentos y las limitadas posibilidades de transferencia de los préstamos o becas y de los derechos a pensión impiden a los estudiantes, investigadores y docentes beneficiarse plenamente de las oportunidades ofrecidas en otros Estados miembros.

Sin embargo, muchas universidades subestiman las ventajas derivadas del intercambio de conocimientos con el mundo empresarial, y la industria y el comercio tampoco han desarrollado una capacidad de absorción suficiente para aprovechar el potencial de la investigación universitaria.

Los problemas estructurales y culturales se ven exacerbados por el importante déficit de financiación que afecta a las universidades tanto en la vertiente docente como en la investigadora. La brecha que separa a las universidades europeas de las americanas en cuanto a recursos para actividades de investigación y educación es de 10 000 euros por estudiante y año. Las universidades europeas han quedado rezagadas en la competencia internacional cada vez mayor por atraer a los mejores investigadores y estudiantes.

Todas las instituciones comparten valores y tareas comunes, aunque no todas otorgan necesariamente el mismo peso a la educación que a la investigación, no todas tienen el mismo planteamiento ante la investigación y la formación en investigación, ni la misma gama de servicios y disciplinas académicas. La investigación debería seguir siendo tarea de cada sistema educativo en su conjunto, pero no necesariamente de todas las instituciones que lo componen. Haciendo balance del debate, y teniendo en cuenta las especificidades europeas, la Comisión propone los cambios que se exponen a continuación.

Eliminar las barreras que rodean a las universidades

Debe aumentar sustancialmente la movilidad transfronteriza e intersectorial. El número de titulados que han pasado al menos un semestre o un año en el extranjero o que han adquirido experiencia profesional, debería, como mínimo, duplicarse. En el caso de los investigadores, esta necesidad es aún más acuciante.

Debería ser más fácil transferir las becas y los préstamos nacionales de estudios dentro de la Unión Europea. Asimismo es necesaria la plena transferencia de los derechos a pensión y la eliminación de cualquier tipo de obstáculos a la movilidad profesional, internacional o intersectorial, a fin de impulsar la movilidad del personal y los investigadores y fomentar la innovación.

Debe hacerse un esfuerzo importante para que las principales reformas del proceso de Bolonia hayan concluido en 2010 en todos los países de la Unión Europea:

  • niveles educativos comparables (ciclo corto, licenciatura o equivalente, máster, doctorado);
  • planes de estudio flexibles y modernos a todos los niveles, que respondan a las necesidades del mercado laboral;
  • sistemas fiables de aseguramiento de la calidad.

Deberían modernizarse los planes de estudio de disciplinas o profesiones específicas, tomando como base las comparaciones y los ejemplos de las mejores prácticas a nivel europeo.

También habría que modernizar los procedimientos de reconocimiento académico de las cualificaciones, a fin de garantizar unas decisiones más rápidas y predecibles (en particular, mediante la publicación, por parte de las universidades, de su política en esta materia); como en el caso del reconocimiento profesional, la Comisión propone que ningún solicitante tenga que esperar más de cuatro meses la decisión sobre el reconocimiento académico de sus cualificaciones.

Garantizar la autonomía y responsabilidad de las universidades

Los Estados miembros deberían dirigir el sector universitario a través de un marco de normas generales, objetivos políticos, mecanismos de financiación e incentivos para las actividades de educación, investigación e innovación. A cambio de liberarse de un exceso de normativa y de microgestión, las universidades deberían aceptar su responsabilidad institucional ante la sociedad en general, en relación con los resultados obtenidos.

Ello requiere nuevos sistemas de gestión interna basados en prioridades estratégicas y en la gestión profesional de los recursos humanos, las inversiones y los procedimientos administrativos. Exige, asimismo, que las universidades superen su fragmentación en facultades, departamentos, laboratorios y servicios administrativos y dirijan sus esfuerzos colectivamente a las prioridades institucionales de investigación, docencia y servicios.

Ofrecer incentivos para establecer cooperaciones estructuradas con el mundo empresarial

La cooperación estructurada con el mundo empresarial (incluidas las pequeñas y medianas empresas) ofrece a las universidades la oportunidad de mejorar el intercambio de los resultados de la investigación, los derechos de propiedad intelectual, las patentes y las licencias (por ejemplo, para la creación de nuevas empresas o la instalación de parques científicos en sus campus).

Para poder beneficiarse de estas ventajas, la mayoría de las universidades necesitará apoyo externo para introducir los cambios organizativos necesarios y fomentar el espíritu empresarial y capacidades de gestión. Sin embargo, una de las condiciones previas es que las capacidades empresariales, de gestión y de innovación pasen a formar parte integrante de la formación de postgrado, la formación en investigación y las estrategias de aprendizaje permanente dirigidas al personal universitario.

Ofrecer la combinación adecuada de competencias para el mercado laboral

Para luchar contra los desajustes persistentes que existen entre las cualificaciones de los jóvenes titulados y las necesidades del mercado laboral, los programas de formación universitaria deberían estructurarse de manera que aumente la tasa de empleo de los titulados y se ofrezca un amplio apoyo a la mano de obra en general. Esto debería ir más allá de las necesidades del mercado laboral y fomentar el espíritu empresarial entre los estudiantes e investigadores.

A nivel de doctorado, ello significa que los doctorandos que aspiren a desarrollar una carrera profesional como investigadores deberían adquirir, además de la formación en técnicas de investigación, conocimientos en las siguientes materias:

  • investigación;
  • gestión de los derechos de propiedad intelectual;
  • comunicación;
  • cooperación a través de redes;
  • capacidad empresarial;
  • trabajo en equipo.

Dinamizar el apoyo a la educación y la investigación

Los Estados miembros deberían efectuar un examen crítico de su combinación de gastos de estudios y regímenes de subvenciones. Si se quiere ser líder en materia de docencia e investigación, deben superarse los obstáculos socioeconómicos que impiden acceder a la investigación o a una carrera profesional en este campo.

Las universidades deben beneficiarse de subvenciones que se basen más en sus actuaciones que en su reputación, centrando la financiación más en sus resultados que en sus aportaciones, y adaptándola a los perfiles institucionales de las universidades. Las universidades que se dedican a la investigación no deberían ser evaluadas y financiadas sobre la misma base que las otras universidades, que conceden menos peso a la investigación, pero que poseen más estudiantes procedentes de medios desfavorecidos o que actúan como motores de la economía local.

Cada país debe encontrar el equilibrio adecuado entre la financiación básica, la derivada de procedimientos de licitación y la ligada a los resultados (basada en un aseguramiento de la calidad) en la enseñanza superior y la investigación universitaria.

Reforzar la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad

Las universidades deberían ser capaces de redefinir sus prioridades de formación e investigación para aprovechar las oportunidades que ofrecen los nuevos avances en los campos ya existentes y en los innovadores. Esto supone centrarse menos en las disciplinas científicas y más en los ámbitos de investigación (por ejemplo, la energía sostenible o la nanotecnología), asociándolos más estrechamente con campos relacionados o complementarios (humanidades, ciencias sociales, capacidades de gestión y empresariales) y fomentando la interacción entre estudiantes, investigadores y equipos de investigación mediante una mayor movilidad entre disciplinas, sectores y ámbitos de investigación.

Ello requiere nuevos planteamientos institucionales y organizativos en materia de gestión de personal, evaluación y criterios de financiación, docencia y planes de estudios.

Incrementar el conocimiento en la sociedad

Las universidades deben comprometerse a ofrecer oportunidades de aprendizaje permanente y aplicar una amplia estrategia de comunicación basada en conferencias, jornadas de puertas abiertas, períodos de prácticas, foros de debate, diálogos estructurados con antiguos alumnos, etc.

A nivel europeo, la excelencia en los centros de estudios de postgrado o doctorado debería fomentarse creando redes de centros que cumplan determinados criterios clave:

  • masa crítica;
  • enfoque interdisciplinar;
  • fuerte dimensión europea;
  • apoyo de las autoridades públicas y de las empresas;
  • ámbitos de excelencia identificados y reconocidos;
  • oferta de estudios postdoctorales;
  • sistema fiable de aseguramiento de la calidad.

En este contexto, dos iniciativas servirán de estímulo para lograr la excelencia, en particular, la creación de un Instituto Europeo de Tecnología y un consejo europeo de investigación.

Hacer más visibles los espacios europeos de la investigación y de la enseñanza superior

La globalización significa que el espacio europeo de la enseñanza superior y el espacio europeo de la investigación deberían abrirse al resto del mundo y convertirse en agentes competitivos a escala mundial.

Es fundamental simplificar y acelerar los procedimientos administrativos y legales para la entrada de estudiantes e investigadores no europeos. En lo que respecta a la entrada y estancia de investigadores de terceros países, el Consejo de Ministros adoptó en 2005 un conjunto de medidas para la expedición de visados a los investigadores, que incluye una Directiva y dos Recomendaciones que deberán incorporarse a los diferentes ordenamientos jurídicos nacionales durante 2007.

Actuaciones de la Comisión

La Comisión puede dar un nuevo impulso político en esta materia mediante la interacción coordinada con los Estados miembros, en el marco del método abierto de coordinación, identificando y difundiendo las buenas prácticas y apoyando a los Estados miembros en su búsqueda de sistemas universitarios más eficaces.

La Comisión puede asimismo proporcionar financiación, con un impacto significativo en la calidad y el rendimiento de las universidades. Ello incluye también los incentivos para ayudar a las universidades a cumplir los objetivos destacados en la presente Comunicación. Entre los mecanismos disponibles están no sólo los nuevos programas para el período 2007-2013 (el séptimo programa marco de investigación y desarrollo, el programa integrado de aprendizaje permanente, el programa de competitividad e innovación), sino también los Fondos Estructurales y los préstamos del Banco Europeo de Inversiones.

El Instituto Europeo de Tecnología propuesto tendrá una estructura de gestión que abarcará la excelencia, la interdisciplinariedad y la cooperación en red entre los centros y el mundo académico y empresarial, de acuerdo con el mensaje de la presente Comunicación.

Propuestas de la Comisión

Para llevar a cabo la reestructuración y modernización necesarias, se requiere la actuación coordinada de todos los socios implicados.

Cuando los Estados miembros apliquen las directrices integradas para el crecimiento y el empleo, así como sus programas nacionales de reforma, deberían tomar medidas con respecto a las universidades, en especial por lo que se refiere a aspectos tales como la gestión, la autonomía y la responsabilidad de las universidades, la capacidad de innovación, el acceso a la enseñanza superior y la adaptación de los sistemas educativos a los nuevos requisitos en materia de competencias.

Las universidades, por su parte, deben tomar decisiones estratégicas y llevar a cabo reformas internas para ampliar su base de financiación, aumentar el número de ámbitos de excelencia y mejorar su competitividad; la cooperación estructurada con el mundo empresarial y otros socios potenciales será indispensable para realizar estas transformaciones.

La Comisión puede contribuir mediante la aplicación del programa comunitario de Lisboa, la política de diálogo y aprendizaje mutuo, en particular en el marco del programa de trabajo sobre educación y formación para 2010, y el apoyo financiero a los Estados miembros y a las universidades en sus esfuerzos de modernización.

La Comisión invita al Consejo y al Parlamento Europeo a que manifiesten la determinación de la Unión Europea de llevar a cabo la reestructuración y modernización de las universidades, y anima a todos los agentes implicados a adoptar medidas inmediatas en este sentido.

Contexto

En la reunión extraoficial de Hampton Court celebrada en octubre de 2005, se reconoció que la investigación y el desarrollo y el sector universitario constituyen la base de la competitividad en la Unión Europea. El Consejo Europeo de primavera de 2006 solicitó una acción reforzada para dinamizar las sucesivas reformas para la modernización de las universidades y el mundo de la investigación.

ACTOS CONEXOS

Comunicación de la Comisión, de 20 de abril de 2005, « Movilizar el capital intelectual de Europa: crear las condiciones necesarias para que las universidades puedan contribuir plenamente a la estrategia de Lisboa» [COM (2005) 152 final - no publicada en el Diario Oficial].

Comunicación de la Comisión, de 5 de febrero de 2003, « El papel de las universidades en la Europa del conocimiento» [COM (2003) 58 final - no publicada en el Diario Oficial].

Programa de trabajo detalladopara el seguimiento de los objetivos concretos de los sistemas de educación y formación en Europa [Diario Oficial C 142/02 de 14.6.2002].

Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones, « Hacia un espacio europeo de investigación» [COM (2000) 6 final - no publicada en el Diario Oficial].

Declaración de Bolonia, de 19 de junio de 1999, adoptada por 29 países con objeto de hacer converger los sistemas de enseñanza superior en Europa.

Última modificación: 14.11.2006
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