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Orientaciones generales de las políticas económicas (2000)

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1) OBJETIVO

Aumentar el potencial de crecimiento económico y promover el empleo y la cohesión social por medio de reformas estructurales y la transición hacia una economía basada en el conocimiento, dando al mismo tiempo un contenido operativo a las conclusiones del Consejo Europeo de Lisboa.

2) ACTO

Recomendación del Consejo, de 19 de junio de 2000, relativa a las orientaciones generales de política económica para los Estados miembros y la Comunidad [Diario Oficial L 210 de 21.8.2000].

3) SÍNTESIS

Las Orientaciones Generales de Política Económica proporcionan un contenido operativo a las conclusiones del Consejo Europeo de Lisboa, que ponen de relieve las oportunidades de la mundialización y de una nueva economía basada en el conocimiento.


PRIORIDADES Y PRINCIPALES ACCIONES QUE DEBEN LLEVARSE A CABO

Perspectivas de crecimiento. Durante los años noventa, la Unión Europea (UE) fomentó la integración económica y creó un marco sólido para las políticas económicas. La mejora de las condiciones de base no se ha traducido aún en unos mejores resultados económicos, lo que es un indicador de los desequilibrios macroeconómicos que existían y de la rigidez estructural que persiste todavía en algunos Estados miembros. Sin embargo, desde la aprobación de las últimas OGPE en 1999, el crecimiento económico se ha reanudado de forma más sostenida y generalizada en los países de la UE gracias a unas condiciones favorables y a una buena gestión macroeconómica. Esto podría llevar a un crecimiento económico no inflacionista del orden del 3% para la UE en su conjunto en los próximos años.

Grandes retos. Todos los Estados miembros deben hacer frente a estos retos que les son comunes. En primer lugar, la vuelta al pleno empleo es una de las prioridades; aunque haya disminuido, el desempleo sigue siendo demasiado elevado. A este problema se añade el de las bajas tasas de participación y de empleo. Conforme a las conclusiones del Consejo de Lisboa de 2000, se ha de aumentar la tasa de empleo al 70% de aquí a 2010.
En segundo lugar, la innovación y el conocimiento deberán convertirse en el motor del crecimiento económico en Europa. Para ello, habrá que lograr una mayor adaptabilidad de las estructuras económicas y un aumento de las inversiones en tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) y en investigación y desarrollo (I+D), así como en recursos humanos.
En tercer lugar, el envejecimiento de la población plantea un importante reto para las economías europeas, que tiene serias consecuencias sobre el ahorro, la inversión y las finanzas públicas. Para superar este reto demográfico se ha considerado necesario el saneamiento de las finanzas públicas y las reformas de los sistemas sanitarios y de jubilación.
Además, la mejora de la cohesión social, en particular la lucha contra la exclusión social, constituye la prioridad de los Estados miembros. Mejorando las condiciones generales para el crecimiento y el empleo, las políticas económicas contribuyen de la mejor forma posible a la inclusión social.
En una economía mundial cada vez más integrada, las reformas necesarias no son independientes del contexto internacional. Por ello, la UE debe proseguir su política comercial común favorable a unos mercados abiertos y competitivos. La UE debe integrar sus respuestas a los retos que se plantean en una estrategia global coherente a medio y largo plazo. La existencia de mercados integrados, eficaces y competitivos constituye un elemento muy importante en esta estrategia.

RECOMENDACIONES GENERALES

Políticas macroeconómicas:

  • Mantener la estabilidad de precios.
  • Acelerar el reequilibrio presupuestario para lograr presupuestos próximos al equilibrio o con superávit y reducir el endeudamiento público.
  • Alentar a los interlocutores sociales a adoptar un comportamiento responsable para lograr evoluciones salariales compatibles con la estabilidad de precios y la creación de empleo.

Aceleración del reequilibrio presupuestario:

  • Utilizar los posibles márgenes de maniobra adicionales para alcanzar resultados presupuestarios mejores que los previstos.
  • Llegar más rápidamente a presupuestos próximos del equilibrio o con superávit a fin de lograr un margen de seguridad para el caso de coyuntura desfavorable.
  • Reducir la deuda pública para afrontar el reto del envejecimiento de la población.

Calidad y viabilidad de la hacienda pública:

  • Mejorar la hacienda pública mediante la limitación de los gastos y establecer mecanismos que garanticen un mejor control.
  • Reorientar el gasto público hacia el capital, los recursos humanos, la innovación, la actividad de investigación y desarrollo y las TIC.
  • Aumentar el interés por el trabajo mediante reformas de los sistemas de prestaciones y una reducción de la presión fiscal.
  • Proceder a una revisión de los sistemas de jubilación y sanitarios.
  • Mejorar la eficacia de los sistemas fiscales.
  • Mejorar el funcionamiento del mercado interior mediante reformas del régimen del IVA, la cooperación administrativa y la coordinación fiscal entre Estados miembros y llegar a un acuerdo sobre el conjunto de medidas fiscales.

Evolución de los salarios:

  • Fomentar un aumento de los salarios compatible con la estabilidad de precios y en función de la productividad del trabajo para favorecer la creación de empleo.
  • Garantizar que las negociaciones salariales tengan en cuenta las diferencias de productividad (derivadas de la competencia, la cualificación o la localización geográfica).
  • Proseguir la política encaminada a reducir las diferencias salariales entre hombres y mujeres debidas a una discriminación de hecho.

Economía del conocimiento:

  • Alentar al sector privado a aumentar el gasto en investigación y desarrollo y mejorar el funcionamiento de los mercados de capital-riesgo.
  • Promover la competencia en los mercados de productos y de capitales.
  • Apoyar la investigación fundamental y reforzar las relaciones entre institutos de investigación y empresas.
  • Garantizar un acceso rápido y barato a Internet.
  • Intensificar la cooperación en materia de investigación y desarrollo para establecer un espacio europeo de investigación y de innovación y un sistema de patente comunitaria.
  • Invertir en educación y formación en este ámbito.

Mercados de productos (bienes y servicios).

Aplicar plenamente y de manera efectiva la legislación relativa al mercado interior, en particular, por lo que se refiere a los contratos públicos, y mejorar la armonización de las normas técnicas y el reconocimiento mutuo.

  • Velar por la independencia de las autoridades de competencia.
  • Reducir las ayudas estatales y mejorar su supervisión.
  • Completar la liberalización de los mercados de telecomunicación y acelerar la liberalización de los sectores de energía, servicios postales y transportes.
  • Reforzar la competencia en el sector de servicios, especialmente en el de servicios financieros y distribución, y mejorar la eficacia de los servicios y de la administración pública.
  • Aligerar las cargas administrativas que pesan sobre las empresas.

Mercados de capital:

  • Facilitar el acceso al capital-riesgo, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (PYME), y facilitar la participación de todos los inversores en un mercado integrado eliminando los obstáculos existentes.
  • Promover la integración de los mercados de obligaciones del Estado.
  • Promover las actividades transfronterizas, especialmente en lo que se refiere a los pagos transfronterizos (BG) (CS) (ET) (GA) (LV) (LT) (HU) (MT) (PL) (RO) (SK) (SL).
  • Reforzar la comparabilidad de los estados financieros de las empresas.
  • Fomentar la creación de empresas y las inversiones en capital-riesgo mediante medidas fiscales.
  • Velar por una cooperación más estrecha de las autoridades de reglamentación y supervisión de los mercados financieros.

Mercados de trabajo:

  • Aplicar una estrategia global de prevención del desempleo de larga duración, reducir la presión fiscal y las cotizaciones de seguridad social para fomentar la creación de puestos de trabajo, y facilitar el acceso a la formación y a la educación.
  • Reformar los sistemas tributarios y de prestaciones sociales para fomentar el ejercicio de una actividad profesional y establecer una política activa de empleo.
  • Aumentar la movilidad en el mercado laboral y garantizar el reconocimiento mutuo de las calificaciones y la transferibilidad de los derechos de pensión.
  • Modernizar la organización del trabajo (trabajo a tiempo parcial, protección del empleo).
  • Redoblar los esfuerzos a fin de garantizar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres, especialmente tomando medidas para conciliar el trabajo y la vida familiar.

Desarrollo sostenible:

  • Reforzar las políticas que recurren a instrumentos económicos tales como instrumentos fiscales o cánones de utilización.
  • Ayudar a respetar los compromisos contraídos en el Protocolo de Kioto.
  • Reexaminar las subvenciones sectoriales y las exenciones fiscales.
  • Llegar a un acuerdo sobre un marco adecuado para la imposición de la energía a nivel europeo.


ORIENTACIONES DE LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS POR PAÍS

Bélgica. Se prevé una recuperación económica apreciable en 2000, gracias a una fuerte demanda interna. Bélgica ha realizado nuevos progresos en materia de saneamiento presupuestario y, según el programa de estabilidad, deberá llegar a un presupuesto equilibrado en 2002. El Gobierno deberá perseguir en 2000 una reducción del déficit mayor de la prevista en el programa de estabilidad, limitar la tasa de crecimiento real del gasto primario, mantener el superávit primario del presupuesto y utilizar cualquier otro margen disponible para reducir la deuda pública.
En el mercado de productos y capitales es conveniente aumentar la competencia en los servicios y acelerar la liberalización del sector de la energía, reducir las cargas administrativas de las empresas y fomentar la inversión en capital-riesgo privado. En cuanto al mercado de trabajo, se invita al Gobierno a promover la movilidad del trabajo y garantizar que las negociaciones salariales tengan mejor en cuenta las condiciones locales del mercado de trabajo y a reforzar las políticas activas de empleo.

Dinamarca. Se prevé una aceleración de la economía danesa en 2000, con un superávit presupuestario del 2,2% del PIB. Para mantener unas finanzas públicas saneadas, el Gobierno deberá garantizar que el aumento de los gastos, particularmente de las administraciones locales, se mantiene dentro de los límites fijados por el presupuesto y perseguir una reducción de los tipos impositivos y de los gastos, cumpliendo al mismo tiempo los compromisos contraídos en el programa de convergencia.
En los mercados de productos y capitales, se invita al Gobierno a reforzar la política de competencia, mejorar la eficacia del sector público, intensificar la relaciones entre los institutos de investigación y las empresas y tomar medidas de fomento de la inversión en capital-riesgo. En el mercado de trabajo, conviene reducir la presión fiscal global sobre el factor trabajo, especialmente sobre los salarios bajos, y revisar los regímenes de jubilación anticipada y de vacaciones profesionales.

Alemania. Se prevé una aceleración de la economía alemana en 2000. Según el programa de estabilidad, el déficit público deberá disminuir ligeramente hasta el 1% del PIB en 2000, para aumentar al 1,5% en 2001 como consecuencia de una reforma de la fiscalidad. Se invita al Gobierno a utilizar el margen adicional para reducir el déficit más rápidamente de lo previsto, aplicar las reformas fiscales de modo prudente para no poner en peligro el saneamiento presupuestario y elaborar una reforma estructural del sistema de seguridad social, particularmente de los sistemas de jubilación y sanitarios.
En los mercados de productos, Alemania deberá perseguir una mayor apertura de los contratos públicos y liberalizar la reglamentación de la publicidad, mejorar las estructuras de competencia y reducir las ayudas estatales. Además es conveniente proseguir la apertura del mercado de la electricidad y aligerar las cargas administrativas sobre las empresas. En cuanto a los mercados de capitales, el Gobierno podría tomar medidas para fomentar el capital-riesgo.
En el mercado de trabajo, se invita a Alemania a reevaluar su política en la parte Este del país, particularmente en lo que se refiere a la eficacia de las transferencias y la flexibilidad general del mercado de trabajo. Por otro lado, el Gobierno deberá reducir la presión fiscal sobre el trabajo, reduciendo los impuestos y las cotizaciones sociales, y reformar las disposiciones de los sistemas fiscales y de prestaciones que frenan la participación en el mercado de trabajo.

Grecia. El crecimiento de la economía griega se mantendrá sólido. Se ha proseguido el proceso de saneamiento presupuestario. El Gobierno deberá considerar el objetivo del 1,2% del PIB para el déficit en 2000 como un nivel máximo, y controlar los gastos. Además, es conveniente proseguir las reformas de los sistemas de seguridad social y realizar las privatizaciones previstas para acelerar la reducción de la deuda pública.
En cuanto a los mercados de productos y capitales, Grecia deberá mejorar el grado de incorporación de la legislación sobre el mercado interior, acelerar la liberalización de los sectores de telecomunicaciones y energía, promover la creación de empresas innovadoras, fomentar la actividad de investigación y desarrollo y las inversiones en las TIC y desarrollar el Plan de acción sobre capital-riesgo de 1998. En el mercado de trabajo, conviene reformar los servicios de empleo, especialmente para combatir el desempleo de larga duración, y aplicar plenamente las reformas ya emprendidas. Habrá que revisar los modos de negociación de la evolución de los salarios para aumentar la flexibilidad y alinear el aumento con las diferencias de productividad derivadas de la localización geográfica, el sector o la empresa.

España. Las perspectivas de crecimiento económico se mantienen favorables para el año 2000. El saneamiento presupuestario ha progresado claramente y debería llegarse a un superávit presupuestario en 2002. Se invita al Gobierno a superar los objetivos del programa de estabilidad actualizado, aplicar la reforma de la ley presupuestaria nacional y aplicar el pacto de estabilidad interna para controlar mejor los gastos. Deberá proseguirse la reforma del sistema de jubilación, que comprende, entre otras cosas, un aumento de los recursos del fondo de reserva.
En los mercados de productos y capitales, se aconseja proseguir la reforma de la competencia, reducir las ayudas sectoriales, aligerar las cargas administrativas, especialmente sobre las PYME, y desarrollar los mercados de capital-riesgo para aumentar la inversión. En el mercado de trabajo, España deberá revisar el sistema de formación de salarios y los mecanismos de protección social a escala regional y local, mejorar la eficacia de las políticas activas de empleo, reexaminar los sistemas fiscales y de prestaciones sociales y revisar la legislación de protección del empleo para mejorar la flexibilidad del mercado de trabajo.

Francia. Se prevé que en 2000 el crecimiento económico se mantenga dinámico en Francia. En 1999 se logró reducir el déficit público al 1,8% del PIB. Se invita al Gobierno a reducir el déficit en 2000 por debajo del objetivo fijado por el programa estabilidad, controlar los gastos y utilizar los márgenes adicionales para reducir el déficit. Además, deberá emprenderse la reforma del sistema de jubilación para garantizar la viabilidad de las finanzas públicas a largo plazo.
En los mercados de productos, se aconseja mejorar la tasa de incorporación de las directivas sobre el mercado interior, reducir las ayudas estatales, ampliar la liberalización de las industrias de redes y proseguir la simplificación de los trámites administrativos para las empresas. En cuanto a los mercados de capital, Francia deberá facilitar el acceso de los inversores institucionales a los mercados de acciones y mejorar el marco fiscal relativo al capital-riesgo. En el mercado de trabajo, se invita a Francia a reducir la presión fiscal sobre el factor trabajo, revisar los sistemas de asignaciones y subsidios y la protección del empleo y velar por que la entrada en vigor de la semana de 35 horas no tenga efectos negativos sobre los costes salariales, la oferta de mano de obra o la organización del trabajo.

Irlanda. El crecimiento económico va seguir siendo excepcional. La hacienda pública está saneada. En el ámbito presupuestario, el Gobierno deberá procurar evitar un recalentamiento de la economía, volver el crecimiento del consumo público al nivel indicado en el programa de estabilidad y dar prioridad al desarrollo de la infraestructura, cumpliendo al mismo tiempo los objetivos de estabilidad presupuestaria.
En lo que se refiere a los mercados de productos y capitales, se invita a Irlanda a reforzar su política de competencia y aplicar plenamente el derecho comunitario, liberalizar los sectores de transporte y fomentar la inversión en capital-riesgo. En el mercado de trabajo, se aconseja vigilar la evolución de los salarios y procurar un aumento de la tasa de participación de las mujeres.

Italia. Para 2000 y 2001 existen unas buenas perspectivas de crecimiento económico. El programa de estabilidad prevé una reducción del déficit del 0,1% del PIB hasta 2003. En esta perspectiva, el Gobierno italiano deberá utilizar los márgenes adicionales para reducir la deuda pública, controlar los gastos corrientes presupuestarios, tomar medidas para contener los gastos futuros mediante una reevaluación de los regímenes de jubilación y aplicar el programa de privatizaciones. En los mercados de productos y capitales, se invita a Italia a reducir las ayudas estatales no agrícolas, simplificar el marco reglamentario para las empresas, reforzar la actividad de investigación y desarrollo y de innovación y fomentar la inversión en capital-riesgo. En el mercado de trabajo, se aconseja mejorar el seguro de desempleo y flexibilizar la protección del empleo, promover la flexibilidad del mercado de trabajo, especialmente los salarios, y reducir la imposición del trabajo y las cotizaciones sociales.

Luxemburgo. Para 2000 se prevé el mantenimiento del fuerte crecimiento económico. En el ámbito presupuestario, se invita al Gobierno a supervisar los gastos corrientes y a aplicar reformas de la seguridad social para hacer frente al envejecimiento de la población. En los mercados de productos, se invita a Luxemburgo a reformar su política de competencia para aplicar plenamente las normas comunitarias y promover el desarrollo de la sociedad de la información. En el mercado de trabajo se aconseja una revisión de los sistemas tributario y de prestaciones para fomentar una mejora de la tasa nacional de empleo.

Países Bajos. Para 2000 se prevé el mantenimiento de la aceleración de la economía. A fin de garantizar unas finanzas públicas saneadas y mantener el superávit presupuestario, se invita al Gobierno a consolidar las finanzas públicas, particularmente vigilando los gastos. La reforma fiscal no debe poner en peligro la situación presupuestaria.
En cuanto a los mercados de productos y capitales, los Países Bajos deberían progresar con la aplicación de las directivas relativas a los contratos públicos, proseguir la reforma de las industrias de redes, promover la participación del sector privado en la actividad de investigación y desarrollo y fomentar las inversiones en capital-riesgo, especialmente las inversiones de puesta en marcha. Para mantener la buena situación del mercado de trabajo se aconseja suprimir los obstáculos a la actividad, en particular, para las mujeres y los trabajadores de más edad, y reducir el número de personas que se encuentran fuera del mercado de trabajo y viven de ayudas a la renta.

Austria. En 2000 aumentó el crecimiento económico. Conforme al programa de estabilidad, el déficit presupuestario deberá alcanzar el 1,7%. El Gobierno deberá procurar controlar mejor los gastos en la ejecución de presupuesto y aplicar reformas estructurales para llegar a una mejor situación presupuestaria a largo plazo. Deberá aplicarse la reforma anunciada de las pensiones.
En cuanto a los mercados de productos, se aconseja aumentar la tasa de incorporación de las directivas de contratación pública, reformar la reglamentación en los sectores de energía y transportes y alentar al sector privado a invertir en investigación y desarrollo. En lo que se refiere a los mercados de capitales, se invita al Gobierno a actualizar el marco prudencial, incitar a la inversión en fondos propios y capital-riesgo y promover el capital-riesgo en general. En el mercado de trabajo, Austria deberá reformar el sistema de prestaciones y de jubilación, especialmente de la jubilación anticipada, y reducir la elevada presión fiscal sobre el trabajo.

Portugal. Se prevé una aceleración de la economía durante el año 2000. Según el programa de estabilidad, el déficit presupuestario deberá bajar al 1,5% del PIB. Se invita al Gobierno portugués a vigilar de cerca los gastos para alcanzar, como mínimo, el déficit previsto, garantizar que la política presupuestaria ayude a corregir los principales desequilibrios de la economía y reformar los sistemas sanitarios y de jubilación.
En cuanto al mercado de productos, se aconseja reducir las ayudas estatales, aproximar las legislaciones en materia de competencia al derecho comunitario, simplificar los procedimientos administrativos y fomentar la actividad de investigación y desarrollo y la difusión de las TIC. Portugal deberá desarrollar el mercado de capital-riesgo. En cuanto al mercado de trabajo, se invita al Gobierno a mejorar la educación y la formación, mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, particularmente aumentando su flexibilidad, y fomentar la colaboración entre los interlocutores sociales.

Finlandia. Deberá proseguirse el rápido crecimiento económico de los últimos años, aunque se observa un cierto riesgo de recalentamiento. Según el programa de estabilidad, el déficit presupuestario deberá alcanzar aproximadamente el 4% del PIB en el período de 2000 a 2003. Dado el riesgo de recalentamiento, se aconseja aplicar una política presupuestaria estricta, reducir los gastos públicos en proporción del PIB y reducir la presión fiscal sobre el trabajo.
En lo que se refiere a los mercados de productos y capitales, se invita al Gobierno a reforzar la competencia en ciertos sectores, proceder a ajustes en el derecho de competencia, liberalizar los contratos públicos de servicios colectivos, fomentar el capital-riesgo y facilitar la inversión de los inversores institucionales. En el mercado de trabajo, Finlandia deberá revisar el sistema global de prestaciones sociales, aumentar la eficacia de la búsqueda de empleo y reducir los impuestos, especialmente sobre los salarios bajos.

Suecia. La economía sueca deberá proseguir su crecimiento económico vigoroso en 2000. Para alcanzar su objetivo de un superávit presupuestario del 2% del PIB, el Gobierno deberá endurecer aún más su política presupuestaria, controlar estrictamente los gastos y aligerar la presión fiscal, sin dejar de tener en cuenta el objetivo de saneamiento presupuestario.
En los mercados de productos, se aconseja revisar la normativa de competencia en diversos ámbitos, tales como los de la construcción, los productos farmacéuticos y los transportes ferroviarios y aéreos. En cuanto a los mercados de capitales, el Gobierno deberá facilitar el acceso al capital-riesgo. Para mejorar la situación del mercado de trabajo se invita a Suecia a reducir la presión fiscal sobre las rentas del trabajo y ajustar los regímenes de ayudas y de asignaciones y subsidios.

Reino Unido. Para 2000 se espera un crecimiento económico aún más dinámico. Para el ejercicio presupuestario 1999-2000, se prevé un superávit presupuestario del 1,3% del PIB. Se aconseja mantener fundamentalmente invariada las situación estructural de la hacienda pública. En los mercados de productos y capitales, se invita al Gobierno a estimular los esfuerzos en investigación y desarrollo e innovación, invertir más en las redes de carreteras y ferroviaria y analizar las razones de la baja inversión de los fondos de pensión en capital-riesgo. En el mercado de trabajo, el Reino Unido deberá adoptar medidas para combatir el problema de las bolsas de desempleo existentes en ciertas regiones y localidades y el desempleo de larga duración en general.

4) MEDIDAS DE APLICACIÓN

5) TRABAJOS POSTERIORES

Informe de la Comisión sobre la aplicación de las Orientaciones Generales de Política Económica 2000 [COM(2001) 105 final - no publicado en el Diario Oficial].

PRINCIPALES ÁMBITOS DE LA POLÍTICA ECONÓMICA

Políticas macroeconómicas: En 2000, la UE registró su más fuerte tasa de crecimiento económico de la década (3,4%), gracias a una fuerte demanda interna y externa. La subida de los precios del petróleo ralentizó ligeramente este crecimiento a finales del año; no obstante, aunque con una trayectoria creciente, la inflación se mantuvo bajo control. El BCE aumentó sus tipos de interés en seis ocasiones, hasta el 4,75%. La creación de empleo se prosiguió a un ritmo rápido y el desempleo se redujo al 8,4%. El saneamiento presupuestario progresó y el déficit público en la zona del euro se redujo al 0,7% (excluidos los ingresos procedentes de las licencias UMTS), lo que representa una reducción ligeramente mejor que la prevista. La evolución de los salarios fue adecuada en líneas generales.

Saneamiento presupuestario: Todos los países mejoraron sus posiciones presupuestarias, lo que condujo a una reducción global de la deuda pública. Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, los Países Bajos, Finlandia, Suecia y el Reino Unido rebasaron ampliamente sus objetivos. Otros países no pudieron sacar plenamente provecho de la aceleración del crecimiento económico para mejorar sus posiciones presupuestarias.

Calidad y viabilidad de la hacienda pública: A diferencia de lo ocurrido en los años noventa, el saneamiento presupuestario se basa en una reducción de los gastos y no en un aumento de los impuestos. Se han observado escasos progresos en lo relativo a la reforma de los sistemas de gasto público, pero cada vez se hace más hincapié en un control más estricto de los gastos. Las reformas de los sistemas de prestaciones no han sido suficientemente ambiciosas, aunque en algunos Estados miembros se hayan realizado esfuerzos.
En cuanto a los regímenes de jubilación, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Austria, Suecia y el Reino Unido han realizado reformas, mientras que Bélgica, España, Francia, Irlanda y Finlandia han establecido o anunciado la creación de un fondo de reserva para las pensiones. Se han registrado avances en materia de presión fiscal: por primera vez desde los años setenta se ha reducido la presión fiscal global. Se han adoptado medidas para reducir la presión fiscal, especialmente sobre los salarios bajos en una serie de Estados miembros. El Consejo Ecofin de noviembre de 2000 llegó a un acuerdo significativo sobre los principales puntos de la aplicación del conjunto de medidas fiscales encaminadas a reducir la competencia fiscal perniciosa y los efectos de distorsión dentro del mercado interior.

Evolución de los salarios: El aumento de los salarios nominales se aceleró en 2000 con respecto a la baja tasa del año anterior y en general sigue prevaleciendo la moderación salarial. No se ha tomado ninguna medida importante en relación con la reforma del salario mínimo o con mecanismos de negociación salarial.

Economía del conocimiento: Por lo que se refiere a la investigación y el desarrollo, los gastos globales representan el 1,8% del PIB, aunque ello oculta una distribución muy heterogénea entre Estados miembros. Europa sigue retrasada en cuanto a las inversiones privadas en investigación y desarrollo. La mayoría de los Estados miembros adoptaron medidas para incitar a las empresas a aumentar sus gastos, en particular, medidas fiscales.
Con respecto a la difusión de las TIC, la UE está eliminando su retraso respecto de los Estados Unidos: el porcentaje de difusión de Internet aumentó un 10% entre abril y octubre de 2000, para alcanzar un 28% de la población. Sin embargo, persisten diferencias entre los Estados miembros. La mayoría de los países adoptó medidas para reforzar la educación y la formación en materia de TIC.

Mercados de productos (bienes y servicios): El funcionamiento del mercado interior se mejoró gracias a los progresos en la incorporación de directivas en la mayoría de los Estados miembros. Varios Estados adoptaron medidas para liberalizar sus contratos públicos (España, Italia) y se constataron algunos progresos en la política de la competencia así como en la reducción de las ayudas estatales sectoriales y específicas.
En lo que se refiere a los servicios públicos, la liberalización de las telecomunicaciones implicó una fuerte reducción de los precios para los consumidores. Los avances son menos claros en el sector energético, donde persisten diferencias entre los Estados. En los sectores de transportes y servicios postales queda aún camino por hacer, en particular, acordar un marco reglamentario general. El progreso insuficiente de un verdadero mercado interior de servicios condujo a la Comisión a adoptar una nueva estrategia horizontal para este sector. Se pueden observar avances en la reforma del marco reglamentario: numerosos países adoptaron medidas para reducir la carga administrativa sobre las empresas.

Mercados de capitales: La aplicación del Plan de Acción sobre Servicios Financieros avanzó bien en muchos ámbitos prioritarios, tales como la creación del "pasaporte único " para las entidades de inversión, el comercio electrónico y los servicios financieros o las ofertas públicas de adquisición. También se pueden constatar progresos en la aplicación del Plan de acción sobre capital-riesgo. Algunos países adoptaron medidas para flexibilizar las restricciones sobre los inversores institucionales y las obligaciones fiscales que tienen un efecto disuasorio sobre la inversión. Para mantener la estabilidad financiera de la UE, se mejoró el funcionamiento práctico de las disposiciones institucionales, especialmente en lo relativo a la coordinación entre las autoridades nacionales de supervisión.

Mercados de trabajo: Los resultados del mercado de trabajo siguen mejorando: el desempleo disminuyó cerca de un punto en 2000. Esto se explica por la buena coyuntura y por una reducción del desempleo estructural. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que los progresos fueron desiguales según los Estados miembros ya que algunos países no intentaron aprovecharse plenamente de la situación macroeconómica para introducir reformas estructurales. Los Estados miembros progresaron claramente en la aplicación de medidas activas y preventivas contra el desempleo de los jóvenes y de larga duración. Se podrían adoptar medidas adicionales para reformar los sistemas tributarios y de prestaciones con el fin de aumentar los incentivos para la búsqueda activa de un empleo o para mantenerse en actividad en el mercado de trabajo.
La falta de flexibilidad del mercado de trabajo es uno de los factores del elevado desempleo estructural en varios Estados miembros. Los países avanzaron un tanto en la modernización de la organización del trabajo, pero la participación de los interlocutores sociales en este proceso es decepcionante. Se adoptaron algunas medidas para aumentar la tasa de participación de las mujeres y combatir la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres en la mayoría de los Estados miembros.

Desarrollo sostenible: Una serie de Estados miembros reforzaron los mecanismos de mercado en sus estrategias medioambientales, como, por ejemplo, la transferencia del peso de la imposición del trabajo al consumo de energía. Sin embargo, algunos Estados miembros siguen subvencionando algunas fuentes de energía que tienen un impacto ecológico negativo (tales como el carbón). No se ha logrado progreso alguno hacia el establecimiento de un marco conveniente para la imposición de la energía a escala comunitaria.

Última modificación: 15.10.2002
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