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La estrategia de información y de comunicación acerca del euro y la unión económica y monetaria

La comunicación es algo más que simple información: establece vínculos y crea un diálogo con los ciudadanos europeos. No se trata de un ejercicio neutro y carente de importancia, sino de un elemento determinante del proceso político. Por ello, la Comisión presenta una comunicación en la que se expone la estrategia que deberá seguirse dos años después de la introducción del euro, el 1 de enero de 2002, en tanto que moneda única.

ACTO

Comunicación de la Comisión de 11 de agosto de 2004 al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones relativa a la aplicación de una estrategia de información y comunicación sobre el euro y la unión económica y monetaria [COM (2004) 552 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Mucho antes de que se introdujera el euro en tanto que moneda única, el 1 de enero de 2002, la Comisión era ya consciente de la importancia que reviste la estrategia de información sobre el euro. En la presente comunicación se expone la estrategia que debe aplicarse dos años después de la introducción del euro, en particular habida cuenta de:

  • la ampliación de la Unión Europea que tuvo lugar el 1 de mayo de 2004 y traerá consigo la expansión de la zona euro;
  • la necesidad de consolidar la moneda única mediante la creciente adhesión del público;
  • el incremento de la influencia positiva en la percepción que los terceros países tienen de la UE y de su papel en la economía.

Informar a los ciudadanos europeos y comunicarse con ellos

La estrategia de información sobre el euro se inscribe en el marco de «Una estrategia de información y de comunicación para la Unión Europea» [COM(2002) 350 - No publicada en el Diario Oficial] y su aplicación [COM(2004) 196 - No publicada en el Diario Oficial]. Esta estrategia forma parte del marco general de la política de comunicación de los Estados miembros y se propone añadir una dimensión europea palpable al debate democrático en los Estados.

El objetivo de la estrategia de información sobre el euro es mejorar el conocimiento del público, tanto en los Estados miembros de la UE como en los terceros países, sobre el funcionamiento de la UEM y contribuir a facilitar la transición en los Estados miembros que adopten el euro. La Comisión piensa alcanzar sus objetivos del modo siguiente:

  • sensibilizar al público en cuanto a las condiciones necesarias para el funcionamiento sin trabas de la UEM, como el saneamiento de las finanzas públicas y la coordinación de las políticas económicas;
  • proporcionar información neutra y factual para ampliar los conocimientos de los ciudadanos sobre el euro;
  • contribuir a una transición sin tropiezos en los Estados miembros que adopten el euro;
  • proporcionar a los medios de comunicación, a los agentes económicos y a los responsables de los terceros países la información necesaria sobre la UEM.

Papel de los agentes clave: los Estados miembros y las Instituciones europeas

La Comisión basa su estrategia de comunicación en medidas descentralizadas en las que implica a las fuentes de información más cercanas al público. Las medidas de información tienen que reflejar la cultura, la lengua y las preocupaciones de los ciudadanos. Por ello, la Comisión considera que corresponde en primer lugar a los Estados miembros definir y aplicar las medidas necesarias, ya que ocupan un lugar privilegiado para crear las herramientas y productos de información más adecuados y para incitar a las autoridades regionales y locales, a los servicios de interés público y a las redes de la sociedad civil a hacerse eco de la información.

La Comisión Europea, por su parte, asume el papel de:

  • velar por la coherencia de los mensajes;
  • estimular y coordinar las acciones de comunicación de los Estados miembros y de las organizaciones de la sociedad civil;
  • proponer una serie de herramientas de información y llevar a cabo acciones específicas;
  • organizar y apoyar las iniciativas transnacionales en este ámbito, así como las acciones de información en terceros países;
  • dirigir sus propias acciones centralizadas como conferencias, productos de información y de relaciones públicas, evaluaciones periódicas, etc.).

La Comisión, los Estados miembros y el Banco Central Europeo (BCE) tienen que coordinar sus respectivas actividades de comunicación. Entre la Comisión y los Estados miembros, que disponen de una parte no desdeñable del presupuesto comunitario, podrán concluirse asociaciones bajo tres modalidades:

  • asociación estratégica: el Estado miembro y la Comisión acuerdan un programa de comunicación y el reparto de tareas entre ambos asociados. Cada uno de ellos sufraga todos los gastos de las acciones que emprende y, por consiguiente, no se crea ningún vinculo financiero directo entre la Comisión y el Estado miembro;
  • gestión asociada: el Estado miembro gestiona el conjunto de la campaña en nombre de la Comisión y con arreglo al reglamento financiero de la Unión Europea;
  • asociación episódica: la Comisión contribuye a sufragar los gastos del Estado miembro.

Un grupo interinstitucional sobre la información se ocupará de la cooperación interinstitucional entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo.

Con el fin de facilitar la instauración de asociaciones con los nuevos Estados miembros, la Comisión en la presente comunicación se propone repartir a estos últimos en grupos, en función de los progresos alcanzados en la vía de la UEM valorados sobre la base de los informes de convergencia. La adopción de la moneda única por un país después de su adhesión, requiere que éste respete condiciones muy precisas, tras lo cual la Comisión adapta su estrategia de comunicación al calendario de la futura introducción del euro.

Las instituciones europeas y los nuevos Estados miembros deberán ponerse de acuerdo sobre los objetivos, las estrategias de comunicación y la población a la que van dirigidas, los mensajes, medios de comunicación, etc., así como sobre los aspectos financieros y el seguimiento. La Comisión tiene previstos programas de hermanamiento entre antiguos y nuevos Estados miembros, formas de interesar a las redes de información, y la organización de conferencias y seminarios, etc.

Responder a las necesidades de los ciudadanos

Desde el 1 de enero de 2002, la Comisión ha organizado sondeos sobre la introducción de monedas y billetes de euro. De dichos sondeos ha podido extraer las siguientes conclusiones:

  • la zona euro: cuatro años después de la introducción de las monedas y billetes en euros, la mayoría de los ciudadanos europeos se siente a gusto con su nueva moneda. La Comisión considera, sin embargo, que conviene realizar mayores esfuerzos para explicar la arquitectura de la UEM, los motivos por los que determinadas políticas económicas se imponen y los beneficios devengados por la moneda única;
  • Dinamarca y el Reino Unido: ambos países se acogen a una cláusula de no participación. En estos dos países, la Comisión basa su política de comunicación en el hecho de que son los Gobiernos nacionales quienes deben decidir si solicitan o no participar en el euro;
  • Suecia: tras el resultado negativo del referéndum del 14 de septiembre de 2003 sobre la introducción del euro, el Gobierno sueco no ha previsto ninguna medida de información sobre el tema. La Representación de la Comisión Europea en Suecia se encargará de suministrar folletos e información práctica.
  • En los nuevos Estados miembros: la cuestión de participar en el euro y en la UEM está directamente relacionada con la adhesión, puesto que se percibe como una consecuencia de ésta. La Comisión apoya que se recurra a una estrategia de comunicación similar a la que se adoptó para la introducción del euro. En la primera fase, el paso al euro se sitúa en un contexto amplio de la historia de la integración europea. La segunda fase consiste en animar a los Gobiernos, a los bancos y a las grandes empresas a que se preparen sin demora a la introducción de la moneda única. En la última fase las campañas de información son de mayor envergadura y más intensivas, y se destinan al público en general y a determinados sectores específicos de la población como las personas mayores, la juventud, las personas con discapacidades, los económicamente débiles, etc. Los sondeos realizados indican que la población está algo indecisa en cuanto a la introducción del euro en su propio país. No obstante, las personas entrevistadas son conscientes de las ventajas prácticas del euro, pero expresan ante todo su deseo de estar mejor informadas sobre este tema. La organización de grandes campañas de información debiera permitir superar las reticencias relativas al euro.
  • Los terceros países: un estudio (EN ) (pdf) realizado por la Comisión a través de sus Delegaciones en terceros países muestra un fenómeno generalizado de familiaridad creciente con el euro. Por consiguiente, la Comisión basa su política de comunicación en el marco de estabilidad que proponen la UEM y el euro, en la utilización del euro en el mundo, etc.

La Comisión es consciente de que el público en general necesita disponer de información actualizada. La estrategia de comunicación es de carácter multimedia y pluridisciplinar: publicaciones en papel, prospectos y folletos, Internet, CD- ROM, herramientas de información locales (infobus, exposiciones, reuniones de información, etc.), conferencias, seminarios, televisión, radio, etc.

 
Última modificación: 21.10.2005
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