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Rumanía

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REFERENCIAS

Dictamen de la Comisión [COM (97) 2003 final - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (98) 702 final - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (1999) 510 final - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (2000) 710 final - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (2001) 700 final - SEC (2001) 1753 - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (2002) 700 final - SEC (2002) 1409 - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (2003) 676 final - SEC (2003) 1211 - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (2004) 657 final - SEC(2004) 1200 - no publicado en el Diario Oficial]
Informe de la Comisión [COM (2004) 534 final - SEC(2005) 1354 - no publicado en el Diario Oficial]
Tratado de adhesión a la Unión Europea [Diario Oficial L 157 de 21.6.2005]

SÍNTESIS

En su dictamen de julio de 1997 la Comisión consideró prematuro pronunciarse sobre la participación de Rumanía en la zona del euro desde el momento de su adhesión. Asimismo, afirmó que la participación de este país en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) fuera de la zona del euro seguiría planteando problemas. Por tanto, la Comisión invitó a Rumanía a hacer plenamente compatible con las exigencias comunitarias la legislación sobre el banco central, así como a demostrar la eficacia de sus políticas monetaria y cambiaria.
En materia de libre circulación de capitales, la liberalización introducida por Rumanía se considera demasiado limitada, pero en conjunto cumple las disposiciones del Acuerdo Europeo a este respecto.
El informe de noviembre de 1998 constataba que Rumanía había registrado progresos en sus preparativos para la adhesión a la UEM, pero que era sin embargo necesario proseguir los esfuerzos en este sector, en particular, con el fin de reforzar el sector financiero.
Los informes de 1999 y 2000 subrayan la necesidad de efectuar progresos significativos para aplicar el acervo en este ámbito.
En su informe de noviembre de 2001 la Comisión afirmaba que ningún acontecimiento principal se había producido por lo que se refiere a la adecuación al acervo relativo a la UEM.
El informe de octubre de 2002 afirma que Rumanía sólo realizó progresos limitados en la adopción del acervo.
En su informe de noviembre de 2003 la Comisión constataba que Rumanía no había avanzado en materia de UEM desde la aparición del último informe.
En su informe de octubre de 2004 la Comisión saluda los progresos sustanciales realizados por Rumanía para adecuar su legislación al acervo relativo a la UEM. Invita sin embargo a las autoridades rumanas a proseguir sus esfuerzos para la aplicación de las reformas del marco institucional y jurídico, la prohibición del acceso privilegiado del sector público a las instituciones financieras y la financiación del sector público por el Banco Nacional.
En su informe de octubre de 2005, la Comisión constata que Rumanía cumple sus compromisos y respeta las exigencias derivadas de las negociaciones de adhesión en el ámbito de la UEM, aunque todavía son necesarios algunos ajustes de la legislación.


El Tratado de adhesión se firmó el 25 de abril de 2005, y la adhesión se produjo el 1 de enero de 2007

ACERVO COMUNITARIO

La tercera fase de la UEM comenzó el 1 de enero de 1999. Esta fecha es sinónimo de profundos cambios para todos los Estados miembros, incluso para aquellos que no participan desde el principio en la zona euro.

En materia económica el punto más importante es la coordinación de las políticas nacionales (programas nacionales de convergencia, orientaciones económicas generales, vigilancia multilateral y procedimiento del déficit excesivo). Todos los países tienen que respetar el pacto de estabilidad y crecimiento, renunciar a la financiación directa del déficit del sector público por el banco central y al acceso privilegiado de las autoridades públicas a las instituciones financieras. Además, deben realizar plenamente la liberalización de los movimientos de capitales.

Los Estados miembros que no participen en la zona del euro podrán mantener una política monetaria autónoma y participar en el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) sobre una base restringida. Los bancos centrales deberán ser independientes y tener como objetivo principal la estabilidad de los precios. Además, se considera la política cambiaria cuestión de interés común para todos los Estados miembros que deseen hallarse en condiciones de participar en el nuevo mecanismo de cambio.

Incluso si la adhesión implica la aceptación del objetivo de la UEM, el respeto de los criterios de convergencia no constituye una condición previa. No obstante, dado que dichos criterios son indicadores de la tendencia hacia la estabilidad de cualquier política macroeconómica, conviene que los cumplan todos los Estados miembros, plazos incluidos, y que se mantengan.

EVALUACIÓN

Tras la caída del régimen de Ceaucescu, Rumanía se hundió en una profunda crisis económica y social y las autoridades rumanas no manifestaron una voluntad política suficiente para lanzarse en la vía de las reformas. Sólo a partir de las elecciones legislativas y presidenciales de noviembre de 1996 el nuevo gobierno empezó a aplicar un programa radical de estabilización macroeconómica y reformas estructurales.

El informe de 1998 tenía en cuenta que Rumanía había progresado poco en la instauración de una economía de mercado y que su capacidad para hacer frente a la presión competitiva y a las fuerzas del mercado se había deteriorado. Un año más tarde, el país sufría aún de la falta de una estrategia económica bien definida. Las perspectivas económicas no mejoraron básicamente en el 2000.
El informe de 2002 constataba que Rumanía no había progresado en términos de convergencia real con la UE por lo que se refiere al nivel de renta per cápita. El PIB per cápita, expresado en paridad de poder adquisitivo, sólo alcanzaba un 25% de la media de la UE en el 2001. El informe de 2003 deploraba una vez más que, a pesar del fuerte crecimiento económico, Rumanía registrara pocos avances en este ámbito.
A pesar de los resultados macroeconómicos poco brillantes, el informe de 2004 reconoce que se realizaron algunos progresos en el ámbito de la estabilización, contribuyendo así a una recuperación económica constante y a un reflujo de la inflación. El PIB per cápita alcanzó el 30% de la media de la UE en 2003. No obstante, las divergencias regionales tienden a aumentar y la renta per cápita en la región de Bucarest alcanza cerca del doble de la media nacional. En 2004, el PIB por habitante alcanzó el 31,3% de la media de la UE-25 en paridad de poder adquisitivo. El informe 2005 constata que Rumanía es una economía de mercado viable. El crecimiento del PIB real alcanzó el 8,3% en 2004, antes de caer al 4,9% durante el primer semestre de 2005 debido a las inundaciones y a una bajada de las exportaciones.

Por lo que se refiere a la actividad económica, la economía se recupera poco a poco de la recesión de 1997-1999. En 1997, se registró una disminución del PIB del 6,1%. En 1998 el PIB cayó de nuevo un 4,8% y un 1,2% el año siguiente, debido esencialmente a la caída importante de la demanda interior.
No obstante, Rumanía registró un aumento del 1,8% de su actividad económica en 2000, poniendo así término a la recesión que supuso una reducción acumulada de su PIB equivalente al 13% desde 1997. Después de este modesto rebote en el 2000, el PIB progresó no menos del 5,3% en el 2001 y del 3,1% en el primer trimestre del 2002. Entre 2001 y 2003, el PIB rumano progresó cerca de un 5% anual, en particular gracias a una fuerte progresión del consumo de los hogares (7,1% en 2003), la inversión (9,2% en 2003) y las exportaciones.
El informe 2003 constataba que el crecimiento de la economía rumana había alcanzado un 4,9% en 2002, siendo positiva por quinto año consecutivo en 2004, con un crecimiento medio del 0,8%. Sin embargo, desde mediados de 2003, el crecimiento rumano muestra señales de desequilibrio. A pesar de eso, la actividad económica sigue siendo constante y el PIB crece (6,6% en el primer semestre de 2004). El crecimiento del PIB real alcanzó el 8,3% en 2004, antes de caer al 4,9% durante el primer semestre de 2005 debido a las inundaciones y a una bajada de las exportaciones. Según el informe 2005, la economía rumana se caracteriza por un fuerte crecimiento económico, un déficit de las operaciones corrientes y una lentificación de la inflación.

Por lo que se refiere a la hacienda pública, la instauración de una disciplina presupuestaria en el sector público en 1997 fue un notable éxito. El déficit cayó al 3,7% del PIB, en vez del 4,9% previsto. Esta evolución continuó con un déficit del 3,3% en 1998. En 1999, el Gobierno hizo más rígida su política presupuestaria, con una reducción del déficit presupuestario consolidado, que redescendió al 3,8% del PIB. Después de varios años de saneamiento presupuestario constante, el déficit se estabilizó en el 4,5% del PIB en 2000 y pudo limitarse al 3,4% en 2001. Por otra parte, después de haber subido marcadamente, el cociente de la deuda pública pudo estabilizarse en 2000 y reducirse al 23,3% en 2001, cayendo progresivamente para alcanzar el 21,8% a finales de 2003.
El informe 2004 constata que el déficit presupuestario sigue siendo elevado y que el déficit primario reapareció. La política de gasto adoptada por las autoridades rumanas siguió perjudicando al saneamiento presupuestario en 2003 y la disciplina presupuestaria se relajó algo. No obstante, el déficit presupuestario general consolidado pudo limitarse a aproximadamente el 0,6% del PIB para el primer semestre de 2004, dado que se estimó el déficit provisional para el año 2004 en el 1,6% del PIB. El presupuesto 2004 preveía por otra parte un déficit primario considerable (1,4% del PIB), pero las autoridades rumanas se esfuerzan en limitarlo al 0,1%. Los ingresos alcanzan el 30% del PIB y los gastos siguieron estables en el 32,3% del PIB. El informe 2005 constata que las finanzas públicas rumanas son frágiles con respecto a la lentificación del crecimiento: mientras que el crecimiento sigue siendo vigoroso, el saneamiento presupuestario ha sido muy modesto. El déficit de las finanzas públicas cayó al 1,4% del PIB en 2004, mientras que la deuda se redujo hasta el 18,5% del PIB.

La política del Banco Nacional de Rumanía (BNR) se orientó hacia la lucha contra la inflación por un control estricto de la base monetaria. Esta política alcanzó en parte su objetivo: ajustada anualmente, la tasa de crecimiento de los precios al consumo cayó del 177,5% en junio de 1997 al 50,8% en septiembre de 1998. A finales de 1998 la inflación era inferior al objetivo oficial. En 1999 la subida de precios alcanzó el 45,8%, o sea un nivel inferior a 1998. La inflación anual, que se calculaba aún en 45,7% en 2000, cayó a 34,5% en 2001. Del mismo modo, la inflación anual descendió mucho y alcanzó el 23% en julio de 2002. La reducción gradual de la tasa de inflación se confirmó posteriormente. La reducción gradual de la tasa de inflación continuó, situándose en el 17,8% en diciembre de 2002, cuando el objetivo oficial era del 22%, y reduciéndose aún más, sobre una base mensual, hasta el 14,2% en agosto de 2003.
La tasa de inflación siguió cayendo y se estableció en el 14,1% a finales de 2003. Durante el primer semestre de 2004, los precios aumentaron un 12,8% por término medio con relación al año anterior, lo que confirma las previsiones del 9% de inflación para el conjunto del año. Sin embargo, la progresión de los salarios reales (8,9% para el primer semestre de 2004) amenaza con recalentar la demanda, poniendo a prueba la disminución de la inflación. La Comisión constata, en su informe 2005, que la política monetaria continúa contribuyendo al proceso de desinflación. Así, se logró alcanzar el objetivo de una inflación del 9% en 2004. El ajuste al alza de los precios administrados, el fuerte crecimiento de los salarios y una demanda interna vigorosa han frenado la desinflación en 2005, lo que ha obligado al Banco Central a aumentar el objetivo de inflación del 6% al 7,5% para 2005.

Si oficialmente el tipo de cambio flota libremente, el Banco central intervino en varias ocasiones en el mercado para frenar la depreciación de la moneda nacional, sujeta a presiones cada vez más fuertes. Las autoridades estabilizaron el mercado de cambios y evitaron una grave crisis financiera.
Hacia finales del verano de 1998, el grave deterioro del déficit corriente condujo al BNR a abandonar su política de apreciación real del tipo de cambio que contribuía a la lucha contra la inflación. Entre el final de octubre de 1998 y finales de junio de 1999 la moneda rumana perdió cerca de dos tercios de su valor nominal. El tipo de cambio bajó un tercio con relación al dólar entre octubre de 1999 y agosto de 2000, pero solamente un 13% con relación al euro.
En el marco del régimen de flotación controlada, adoptada en 1999, el tipo de cambio es el principal instrumento empleado para frenar la inflación, mientras ello no amenace el equilibrio exterior. Gracias a la mejora de la situación exterior, la mejora de la productividad y la evolución más favorable de los salarios, el tipo de cambio real pudo recuperarse cerca de un 17% con relación al euro entre 1999 y 2001. El tipo aumentó un 2,4% con relación a la cesta dólar/euro en 2002.
Esta política monetaria contribuyó a una desinflación progresiva y a una evolución del tipo de cambio real compatible con una balanza corriente exterior manejable. Por otra parte, en 2004 el proceso de remonetarización de la economía continuó, reflejando una confianza creciente en el sector bancario y la economía rumana en general. A finales de 2003 la masa monetaria suponía el 24,4% del PIB y sigue creciendo en 2004. El reforzamiento de la política monetaria implicó una subida espectacular de los depósitos, de los depósitos en lei, así como de los créditos concedidos a empresas y particulares. Para hacer frente a esta situación, el Banco Central aumentó los tipos directores en sucesivas ocasiones y aplicó medidas cautelares a 1 de febrero de 2004, moderando así el crecimiento de los créditos. Por otra parte, se aumentaron los coeficientes de reserva obligatorios para los depósitos en moneda extranjera. En noviembre de 2004, el Banco Central flexibilizó el tipo de cambio, lo que supuso la apreciación de la moneda en aproximadamente el 12% con respecto al euro y limitó en parte las presiones inflacionistas.

La balanza por cuenta corriente para 1997 se saldó con un déficit mayor del previsto. Su aumento rápido durante los primeros meses de 1998 suscitó grandes inquietudes. El primer semestre de 1999 se caracterizó por una reducción notable del déficit, que se redujo en aproximadamente un tercio con relación al mismo período de 1998, cayendo a más del 5,5% del PIB en 2000, para recortarse al 3,7% y registrar un nuevo deterioro que lo elevó al 5,9% en 2001.
El informe 2003 observaba que el déficit de la balanza por cuenta corriente se había reducido mucho en 2002. Desgraciadamente, volvió a empeorar en el segundo trimestre de 2003, alcanzando un 2,9% del PIB estimado. Calculado en el 5,8% del PIB a finales de 2003, el déficit corriente se mantuvo a un elevado nivel durante el primer semestre de 2004. En el conjunto del período considerado para los informes sucesivos, el déficit corriente fluctuó en torno a una media del 5,2% del PIB.
El informe 2004 observa por otra parte que la financiación del déficit exterior fue menos problemática gracias a la mejora de las condiciones de empréstito y los flujos de inversiones extranjeras directas (2,9% del PIB durante el período en cuestión). Por otra parte, las reservas del Banco Central volvieron a crecer en 2004, alcanzando 9.700 millones de euros a finales de julio. Por último, el cociente deuda exterior/PIB sigue siendo débil (alrededor del 34% del PIB) y la prima de riesgo sobre la deuda de Rumanía disminuyó sensiblemente. Las exportaciones aumentaron un 14,1% en 2004, pero cayeron al 5,9% en el primer semestre de 2005.

En 1997 importantes reformas estructurales pudieron realizarse: el arancel aduanero se redujo significativamente, se liberalizó la mayoría de los precios, el mercado de cambios se abrió y las privatizaciones se aceleraron. Hacia finales de 1998 las autoridades reactivaron las reformas estructurales y las privatizaciones a gran escala para prevenir una crisis naciente y restablecer el acceso a las financiaciones oficiales. Se realizaron progresos, en particular en la reestructuración de los sectores financiero y agrícola, pero siguieron siendo generalmente insuficientes.
El informe 2000 afirmaba que el tamaño del sector privado representaba alrededor del 60% del PIB. En cuanto a la economía informal, supondría entre el 30 y el 40% del PIB. La Comisión constataba también que, esencialmente, ya existía el marco jurídico de una economía de mercado pero que las instituciones necesarias para su aplicación efectiva eran defectuosas o inexistentes. En su informe 2002 la Comisión observaba que la estructura de la economía reflejaba aún el carácter inacabado de la transición. Rumanía siguió realizando progresos para convertirse en una economía de mercado viable y las perspectivas a este respecto mejoraron.
El informe 2003 constataba que las privatizaciones se aceleraron pero que el calendario establecido por las autoridades era aún incompleto, especialmente en el sector energético. La Comisión estima que Rumanía puede ser considerada como una economía de mercado viable si los satisfactorios avances logrados son mantenidos con rigor.
El informe 2004 observa que el proceso de privatización se aceleró considerablemente. El sector privado siguió creciendo, representando el 69,1% del PIB en 2003. Hacia la mitad de 2003, la parte de los capitales privados alcanzaba el 56,4% del conjunto de los capitales y el empleo en el sector privado, el 76,3%. El número de empresas estatales disminuyó también, situándose en 1.187 en 2004.
En el ámbito de la fiscalidad, el nuevo código impositivo entró en vigor en enero de 2004. Se puso a punto un sistema que permitía acelerar las recaudaciones de IVA. En el sector bancario, el total de los activos aumentó progresivamente, alcanzando el 32% del PIB a finales de 2003. Por lo que se refiere al sector financiero no bancario, los mercados de acciones siguen siendo muy limitados y su capitalización total sólo representaba alrededor del 12,2% a finales de 2003. Sin embargo, desde mediados de 2003 se observa un fuerte aumento tanto del volumen de negocios como de la capitalización de los mercados. Según el informe 2005, el Gobierno rumano ha proseguido las reformas estructurales, pero la Comisión constata que el proceso de privatización se ha frenado, la disciplina financiera es insuficiente y el funcionamiento del sistema judicial constituye todavía un obstáculo para el comercio. Rumanía se acerca a los objetivos fijados en la estrategia de Lisboa, pero los avances son desiguales en los diferentes ámbitos. Por ello, Rumanía aún tiene que hacer esfuerzos para mejorar el funcionamiento de los mercados de productos y el mercado laboral para acercarse a la media de la UE-25.

Por lo que se refiere a la independencia del Banco Central, el informe de 1998 afirmaba que el BNR ya no tenía obligación de conceder créditos especiales a explotaciones agrarias y empresas, lo que permitió reforzar su independencia. Un nuevo estatuto fijando como principal objetivo la estabilidad de precios, entró en vigor el 30 de junio de 1998. Aunque el Banco ya no está autorizado a financiar el déficit presupuestario puede sin embargo, habida cuenta del insuficiente desarrollo de los mercados financieros, conceder préstamos a 180 días al tipo de mercado con el fin de colmar los desequilibrios temporales entre ingresos y pagos del Tesoro.
El informe 1999 constataba que la legislación existente permitía aún al Gobierno utilizar la facilidad de descubierto en el BNR. En el informe de 2001, la Comisión declaraba que la legislación rumana ya garantizaba un nivel muy elevado de independencia a su banco central. El informe 2002 consideraba que Rumanía debía aún modificar las disposiciones legales relativas al funcionamiento del fondo de garantía de depósitos del sistema financiero y progresar en la transposición del acervo relativo a la independencia del Banco Central. El informe 2003 no registraba ningún avance legislativo en este ámbito.
Se adoptó una nueva ley modificando los estatutos del BNR en junio de 2004, con el fin de reforzar su independencia y mantener la estabilidad de precios y poniendo fin al acceso privilegiado del sector público a las instituciones financieras y prohibiendo al BNR comprar obligaciones del Estado en el mercado primario. La ley prevé también la ampliación de la gama de activos que pueden servir de garantía para préstamos concedidos por el BNR así como la supresión de la obligación de facilitar títulos garantizados por el Estado. Por otra parte, una segunda ley, también adoptada en junio de 2004, se refiere a la creación y funcionamiento del fondo de garantía de depósitos en el sistema bancario. Deroga las disposiciones que prevén la posibilidad de pedir prestado al BNR para consolidar los recursos del fondo y responder a demandas importantes. En su informe 2005, la Comisión constata que los estatutos del Banco Central de Rumanía son totalmente compatibles con el acervo. Sin embargo, hay que clarificar la legislación rumana sobre deuda pública, que contiene disposiciones que autorizan al Gobierno a contraer empréstitos para apoyar la balanza de pagos y las reservas de divisas fuertes. La clarificación es necesaria en razón de una eventual incompatibilidad con la competencia exclusiva del Banco Nacional en materia de detención y gestión de reservas de divisas extranjeras.

Por lo que se refiere a las negociaciones relativas a la UEM, Rumanía declaró que acepta el acervo definido en el título VII del Tratado CE y que se ajustará enteramente al mismo. Declaró también que establecerá las estructuras necesarias para aplicar y cumplir el acervo. Participará en la UEM en el momento de su adhesión con estatuto de Estado objeto de una derogación, tal como se prevé en el artículo 122 del Tratado CE. Las negociaciones relativas a este capítulo se cerraron temporalmente en junio del 2002. No se solicitó ninguna disposición transitoria. Rumanía deberá introducir las modificaciones necesarias para su marco institucional y jurídico a más tardar en la fecha de la adhesión. A pesar de todo, el informe 2004 considera que, generalmente, Rumanía respeta sus compromisos y está en buen camino hacia la adhesión. El informe 2005 confirma que Rumanía respeta sus compromisos y cumple las exigencias derivadas de las negociaciones de adhesión en el ámbito de la UEM y que podrá aplicar el acervo desde el momento de su adhesión, a pesar de los ajustes necesarios de la legislación.

La presente ficha de síntesis se divulga a título informativo y no pretende interpretar o sustituir el documento de referencia.

Última modificación: 22.12.2005
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