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Ayudar a los países en desarrollo a afrontar la crisis

La crisis financiera internacional representa una amenaza para la estabilidad mundial. La Unión Europea (UE) apoya un concepto de ayuda al desarrollo que permita estimular el crecimiento económico, luchar contra la pobreza y proteger el medio ambiente.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 8 de abril de 2009 - Ayudar a los países en desarrollo a afrontar la crisis [COM(2009) 160 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Los países en desarrollo son especialmente vulnerables a los efectos de la crisis financiera internacional. Las políticas de desarrollo han permitido mejorar su situación económica, aunque su capacidad de resistencia sigue siendo limitada.

Sus políticas monetarias y presupuestarias están considerablemente limitadas por los impulsos inflacionistas, la volatilidad de los tipos de cambio, el deterioro de los saldos exteriores, la subida de los precios de los alimentos y de la energía. La Unión Europea (UE) ha decidido prestar apoyo de manera prioritaria a los países más vulnerables a la crisis. Estos países pueden identificarse combinando diversos criterios que reflejan los principales canales de transmisión de la crisis a los países en desarrollo, en especial:

  • su dependencia de los ingresos procedentes de las exportaciones y su grado de integración en el comercio mundial;
  • su dependencia de los flujos y transferencias financieros internacionales;
  • su capacidad de reacción frente a la crisis.

Financiación de la ayuda

La UE es el mayor donante de asistencia oficial al desarrollo (AOD), con cerca de 50 000 millones de euros, lo cual representa el 59% de la AOD mundial. Pese a que su contribución va en aumento, los Estados miembros deben comprometerse a ingresar 20 000 millones adicionales de ayuda para alcanzar los objetivos fijados para 2010 (un 0,56% de la renta nacional bruta).

Es esencial aumentar la AOD para tomar parte en la recuperación económica y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). La ayuda debe complementarse con el uso y la movilización de otros recursos e instrumentos con fines de desarrollo. Este es el caso de los créditos a la exportación, las garantías para la inversión, la transferencia de tecnología, así como mecanismos innovadores de financiación del desarrollo (como, por ejemplo, las tasas voluntarias de solidaridad, tales como la tasa del transporte aéreo aplicada por algunos Estados miembros).

La Comisión recomienda a los Estados miembros que adopten políticas de desarrollo anticíclico, que consistan en:

  • adaptar las estrategias y los programas de 2009 y 2010, así como en reorientar los préstamos del BEI hacia sectores clave para reabsorber la crisis y recuperar la actividad económica (las infraestructuras, la energía, las actividades relacionadas con el cambio climático, el crecimiento verde y el sector financiero);
  • acelerar el desembolso y avanzar en los compromisos de la ayuda y de la ayuda presupuestaria para todos los países, y en particular para los que se encuentran en situaciones de emergencia;
  • proceder a una ayuda macroeconómica, destinada a los países incluidos en la PEV, los países candidatos a la adhesión y los países en fase de preadhesión, en cooperación con el FMI.

Eficacia de la ayuda

La fragmentación de las agencias y de los donantes bilaterales o multilaterales, y la falta de estabilidad y de previsibilidad de la financiación salen muy caros. Cada año podrían obtenerse ganancias de eficacia, que se podrían traducir en miles de millones de euros destinados a apoyar reformas, proyectos y acciones. La UE ha adoptado un Programa europeo para la eficacia de la ayuda (EN) y un código de conducta sobre la división del trabajo. En 2008, se adhirió al programa de acción de Accra (EN) y desempeña un papel esencial en la racionalización de la arquitectura internacional de la ayuda al desarrollo.

La Comisión propone acelerar la ejecución de estos programas, así como la aplicación de las recomendaciones de la Comisión orientadas a asegurar un impacto máximo en la ayuda de la UE.

Medidas de recuperación

Es necesario prestar un especial apoyo a los sistemas de protección social y a los mercados de trabajo para luchar contra los efectos sociales de la crisis y contribuir a los ODM. En este sentido, en 2009 y 2010 se destinarán cerca de 500 millones de euros con cargo al Fondo Europeo de Desarrollo (FED), con el fin de proteger el gasto público en sectores esenciales. Esta financiación se suministrará mediante:

  • el sistema FLEX, que permite compensar las pérdidas de ingresos por exportación, en función de los años anteriores a la crisis;
  • el sistema “Vulnerabilidad FLEX” adicional y temporal, expresamente creado para responder de manera más rápida y directa a la crisis en los países más vulnerables.

También se impulsa el crecimiento del empleo mediante la financiación de infraestructuras (Fondo fiduciario África-UE), el apoyo a la agricultura y la creación de enlaces entre los lugares de producción y de venta, gracias a medidas a favor del comercio privado y el aumento de los instrumentos de crédito (en particular, el instrumento de inversión del BEI, el Fondo Euromediterráneo de Inversión y AsociaciónFEMIA y el instrumento de ayuda a la inversión de la PEV para la zona Este).

El apoyo prestado por la UE en el contexto de la crisis incluye también las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis alimentaria (sobre todo el instrumento alimentario, que cuenta con una dotación de 1000 millones de euros) que persiste en numerosos países.

Las estrategias de recuperación tienen en cuenta los objetivos de desarrollo sostenible y de lucha contra el cambio climático, incluso en los países menos adelantados (PMA).

Para logar un desarrollo económico sostenible es preciso reforzar la gobernanza económica y financiera, así como la gobernanza en materia fiscal. La lucha contra la corrupción y la creación de un entorno macroeconómico y reglamentario sano deben constituir elementos clave del diálogo político entablado entre la UE y sus países socios.

Asimismo, la UE debería esforzarse por mejorar el equilibrio del sistema de gobernanza mundial (sobre todo en el seno de las Naciones Unidas, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial), para que sus instancias se complementen mejor y para aumentar la representación de los países en desarrollo.

Última modificación: 17.09.2009
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