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El papel de la aduana en la gestión integrada de las fronteras exteriores

La Comisión ha adoptado una Comunicación relativa a la racionalización de la gestión de los controles aduaneros en las fronteras exteriores, con el fin de simplificar los trámites administrativos y aumentar la seguridad. Para ello, propone un enfoque común de los riesgos, establecido en estrecha cooperación con todos los servicios interesados, que permita concentrar en los puestos fronterizos los controles de los riesgos más elevados. El objetivo de la Comunicación consiste en permitir que las autoridades aduaneras y los demás servicios encargados de la gestión de las mercancías en las fronteras exteriores combatan los riesgos para la seguridad de manera coordinada sin comprometer por ello el comercio legítimo.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo y al Comité Económico y Social Europeo, de 24 de abril de 2003, relativa al papel de la aduana en la gestión integrada de las fronteras exteriores [COM (2003) 452 final - Diario Oficial C 96 de 21.4.2004].

SÍNTESIS

Actualmente, los controles de mercancías en las aduanas no son suficientes para proteger a los Estados miembros de las crecientes amenazas en las fronteras exteriores de la Unión Europea, entre las cuales destacan las siguientes:

  • Amenazas criminales y terroristas
    Esta categoría incluye la introducción de mercancías prohibidas, como explosivos o armas nucleares, biológicas o químicas, así como el contrabando o el tráfico de mercancías ilícitas como drogas, cigarrillos y falsificaciones, a menudo con fines de financiación de organizaciones terroristas o de la delincuencia organizada.
  • Riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores
    Éstos comprenden los productos contaminados, los estupefacientes o los anabolizantes importados sin autorización y los medicamentos o los productos de consumo que no respetan las normas comunitarias de seguridad.
  • Riesgos medioambientales y sanitarios
    Se trata, entre otras actividades, del tráfico ilegal de especies de la flora y la fauna en vías de desaparición o de amenazas vinculadas a la introducción no declarada de especies o productos de origen animal y vegetales en el territorio de la Comunidad.

Actualmente existen divergencias entre los Estados miembros en cuanto a las medidas, prioridades e inversiones en equipamiento y recursos destinadas a combatir tales amenazas y a garantizar la protección de la Comunidad y sus ciudadanos. Por tanto, no hay armonización ni uniformidad de los controles de seguridad a escala comunitaria y a veces las respuestas a las amenazas en las fronteras exteriores pueden ser lentas. Así pues, es preciso instaurar una gestión común e integrada de las fronteras exteriores.

Para aumentar la seguridad de las mercancías, conviene reorganizar las operaciones aduaneras. A tal efecto, la Comunicación propone racionalizar los controles aduaneros, identificando aquellos que podrían efectuarse en oficinas interiores, para concentrar así en los puestos de frontera los que, por razones de seguridad, deben efectuarse necesariamente en esos puntos.

La Comisión propone abordar de forma común los riesgos de las fronteras exteriores. A largo plazo, eso implicará establecer las prioridades y definir los perfiles de los riesgos comunes con la participación de todos los servicios encargados de la seguridad de las mercancías, incluidas las autoridades aduaneras, las fuerzas de policía, los servicios de protección de los consumidores y los de protección de la salud y el medio ambiente. Los perfiles de los riesgos permitirán seleccionar los datos más útiles para su análisis.

Este enfoque sugiere también que, a largo plazo, los operadores puedan llevar a cabo una transmisión informática a las aduanas de todos los datos relativos a las mercancías, lo que permitiría realizar una primera selección de riesgos. Para facilitar la transferencia, la evaluación y el tratamiento de los datos, es conveniente que la información se entregue en formato electrónico. A continuación, la aduana deberá encargarse de centralizarla y transmitirla a los servicios competentes. Para ello, deberá establecerse un único canal de transmisión y el tratamiento de la información deberá poder realizarse de acuerdo con perfiles establecidos por el conjunto de servicios en cuestión. Además habrá que garantizar la existencia y la operatividad de sistemas de transmisión de información entre las aduanas y los demás servicios competentes.

Dada su experiencia en la identificación de flujos de mercancías, las aduanas deberían poder colaborar más estrechamente con las fuerzas de policía en las investigaciones de fraude y desempeñar un papel más específico como «policía de las mercancías».

Para la aplicación de este enfoque común, habrá que garantizar la disponibilidad del equipamiento y los recursos humanos necesarios en cada punto de la frontera exterior. Para el equipamiento voluminoso o especialmente caro, podría preverse la especialización de algunos puestos fronterizos, que se encargarían del control de ciertos tipos de mercancías bien definidos y estarían provistos del equipamiento específico necesario, lo que permitiría una mejor distribución de los costes de dicho equipamiento y una concentración de la investigación en los puestos especializados. No obstante, este proceso de especialización no debe obstaculizar el comercio legítimo con la creación de costes suplementarios derivados del tratamiento de las mercancías en puestos alejados de sus lugares de destino.

La propuesta expone iniciativas que podrían aplicarse al intercambio de datos relativos a las mercancías que pasan de un país a otro con el fin de seleccionar mejor el tráfico de alto riesgo. Esta iniciativa permitirá la transferencia de información desde el punto de vista del país de exportación, donde es más completa y resulta más fácil de localizar, para acelerar los procedimientos aduaneros sin comprometer la seguridad. La Comunidad debería promover este principio de responsabilidades compartidas con los países limítrofes y con sus principales socios comerciales.

La Comunidad debería intensificar también los controles de las exportaciones.

Para efectuar una gestión de los riesgos en las fronteras exteriores, la Comunidad debe estrechar la cooperación con terceros países y países limítrofes.

Por último, es preciso adoptar medidas de apoyo a los nuevos Estados miembros, en particular, en el marco del programa Aduana 2007.

 
Última modificación: 10.01.2005
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