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Empleo en las zonas rurales: colmar el déficit de puestos de trabajo

La Comisión evalúa las perspectivas de empleo en las zonas rurales en el marco de la estrategia europea de empleo (EEE) presentada en 1997, examina las consecuencias de la política agrícola común (PAC) y de las políticas de desarrollo rural sobre el empleo, y propone soluciones para colmar el déficit de puestos de trabajo.

ACTO

Comunicación de la Comisión, de 21 de diciembre de 2006, «El empleo en las zonas rurales: colmar el déficit de puestos de trabajo» [COM (2006) 857 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Las zonas rurales europeas se enfrentan a un problema común: la creación de puestos de trabajo sostenibles y de calidad. En este ámbito, el desfase entre zonas urbanas y rurales va en aumento. A pesar de que las zonas rurales representan el 93 % del territorio de la Unión Europea (UE), la renta per cápita de las zonas urbanas prácticamente duplica la de las zonas rurales. Por ello, cada vez es más difícil atraer o mantener a las personas cualificadas.

Se ha puesto de manifiesto la existencia de varios retos para el futuro del empleo rural:

  • el envejecimiento de la población agraria;
  • la participación de los jóvenes y de las mujeres en la economía rural;
  • la ampliación de la Unión Europea;
  • la ayuda a los productores en el marco la nueva PAC (reformada en 2003) basada en una política de desarrollo rural reforzada, centrada tanto en el empleo como en el crecimiento y la sostenibilidad.

La Comisión propone colmar el déficit de puestos de trabajo en las zonas rurales, mejorando la adaptabilidad de los trabajadores y de las empresas, y también de la formación y las cualificaciones humanas.

Evolución de la situación demográfica

Actualmente, se están produciendo dos procesos de cambio demográfico en Europa. El primero se caracteriza por la migración de la población rural hacia zonas urbanas o rurales accesibles. El segundo se define por un flujo de «contraurbanización» que mueve a las poblaciones de zonas urbanas hacia zonas rurales accesibles. Por ello, estas zonas conocen un fuerte crecimiento, en detrimento de las zonas predominantemente rurales, que poco a poco pierden su población y su actividad económica.

Las zonas rurales de los Estados miembros meridionales son las más afectadas por el envejecimiento demográfico.

Tasas de empleo inferiores y un retraso en el desarrollo del sector terciario

La tasa de empleo aumenta más rápidamente en las zonas urbanas (64,7 % en 2004) que en las rurales (60,1 %). No obstante, ciertas zonas rurales próximas a ciudades tienen unas tasas de crecimiento del empleo elevadas.

El sector terciario tiende a estar dominado por el sector público en las zonas rurales, y los servicios privados, a estar infradesarrollados en comparación con las zonas urbanas.

Falta de cualificaciones y de oportunidades

Las zonas rurales reúnen menos cualificaciones: en torno al 15 % de la población tiene estudios superiores, mientras que en las zonas urbanas este porcentaje se eleva al 20 %. Además, las personas cualificadas tienden a migrar hacia zonas urbanas debido a las mejores perspectivas de trabajo.

La falta de infraestructuras de formación y de guarderías en ciertas zonas rurales es un obstáculo para el aumento de las cualificaciones profesionales y el acceso al mercado laboral. Estas deficiencias inciden muy directamente en las mujeres y los jóvenes, que, gravemente afectados por el desempleo, deciden, en su mayoría, abandonar las zonas rurales, lo que supone un problema para el relevo generacional.

Las consecuencias de la PAC reformada y de las políticas de desarrollo rural

Para adaptar con éxito las estructuras agrícolas en los Estados miembros, es fundamental, por una parte, mejorar la competitividad y la sostenibilidad medioambiental y, por otra, estimular el empleo y el crecimiento. La dificultad reside en que numerosos agricultores carecen de las cualificaciones necesarias en materia de innovación, diversificación, producción de bioenergía, oferta de servicios medioambientales y desarrollo de servicios locales. Por ello, es imprescindible promover la investigación y el desarrollo, la formación profesional y los servicios de asesoría y de innovación.

Las evaluaciones muestran que la creación de empleo se debe a las inversiones en las explotaciones y en la formación, las medidas de silvicultura y el desarrollo de las zonas rurales. Estas políticas de desarrollo rural han desempeñado un papel importante en la prevención de la despoblación y el abandono de las tierras, así como en la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo.

A través de las sucesivas reformas de la política agrícola común en los últimos veinte años, los flujos de salida de mano de obra del sector agrario se han ido manteniendo aproximadamente constantes, en torno a un 2 % o 3 % anual. Los principales factores determinantes del ajuste laboral en el sector agrario son el cambio tecnológico, el rendimiento del capital invertido y la remuneración relativa de la mano de obra agraria en comparación con la de otros sectores. Cabe esperar que unos dos millones de trabajadores de UE-15, de uno a dos millones de los diez nuevos Estados miembros y entre uno y dos millones de trabajadores búlgaros y rumanos, abandonen el sector de aquí a 2014. Al mismo tiempo, sin la introducción de ayudas directas a los productores, muchas zonas rurales hubieran padecido dificultades económicas, sociales y medioambientales importantes.

Colmar el déficit de puestos de trabajo

Las zonas rurales más apartadas, despobladas o dependientes de la agricultura deben hacer frente a numerosos retos: niveles inferiores de renta, tasas elevadas de desempleo, una situación demográfica desfavorable, y escasez de cualificaciones, de capital humano y de oportunidades para los jóvenes y las mujeres, así como un desarrollo más lento del sector terciario. Es imprescindible que las zonas rurales de la Unión Europea exploten su potencial para responder a la demanda europea y mundial o se quedarán aún más rezagadas con respecto a las zonas urbanas.

Las zonas rurales ofrecen muchas posibilidades en materia de turismo, de condiciones de vida y de trabajo, y como reserva de recursos naturales. Además, la elevada calidad de los productos de la agricultura europea sigue constituyendo un activo importante.

Por consiguiente, la Comisión recomienda que:

  • se mantenga y se consolide el proceso de reforma de la PAC;
  • los Estados miembros fomenten los cultivos energéticos y la creación de empresas de energías renovables;
  • la integración de los nuevos Estados miembros y la reestructuración de su agricultura sigan siendo prioritarias en los próximos años;
  • se utilice toda la gama de instrumentos comunitarios, y en particular las acciones en materia de desarrollo rural, para conseguir los objetivos prioritarios de transferencia de conocimientos, modernización, innovación y calidad en la cadena alimentaria, y de creación de empleo y crecimiento.

La asociación entre las políticas estructural, laboral y de desarrollo rural debe maximizarse para optimizar la creación de empleo. La Comisión, por su parte, se responsabilizará de evaluar las consecuencias de las políticas en el empleo en las zonas rurales mediante la utilización de instrumentos estadísticos.

Última modificación: 08.05.2007
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